Por Tombol
(Inspirado a partir del visionado de la película Bugonia, de Yorgos Lanthimos (2025)
SINOPSIS de la película: Dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la presidenta de una importante corporación, convencidos de que se trata de un extraterrestre que quiere destruir a la raza humana en la Tierra.
Sirve el presente trabajo de Lanthimos para alcanzar una doble perspectiva sobre el tema conspiracionismo. Una primera se refleja en lo que es el desarrollo de casi toda la película, y otra aparece, mayormente, en su metraje de la parte final.
Respecto a esa primera perspectiva, la intención es clara: Un ataque directo sobre los enfoques conspiracionistas más acérrimos, caricaturizando todo su proceder.
La segunda, en cambio, abre la puerta a la posibilidad de entender las cosas de otra manera, retratando así al anticonspiracionismo más cerril.
Aunque el ejemplo utilizado por Lanthimos es extremo y exagerado (dada la fanática actuación de sus crédulos intervinientes), sí es veraz en cuanto a lo que, en esencia, comporta la adscripción del individuo a esa clase de teorías. En cualquier caso, su visión apunta a lo oscuro de esta diatriba de la percepción, y desde ese enfoque negativo he preferido hacer la disección que seguidamente detallo.
PARTE 1
Podemos hacer aquí un retrato-robot del sujeto conspiranoico:
1.- Es un ser que ha dedicado muchas horas a ilustrarse (mayormente de vídeos de YouTube) en la materia que ha incorporado a su sesera, llegando a dominar al dedillo todos sus pormenores.
2.- Almacena, pues, su constructo explicativo como un todo, que da sentido a su pasado personal y a cualquier cosa que pueda llegar a hacer en el futuro.
3.- No distingue entre sus condiciones personales psicológicas y sus motivaciones teoréticas, es decir, carece de una capacidad de introspección que le permita tomar una mínima distancia respecto de sí mismo, lo cual implica que la asunción de ideas foráneas lo absorba y radicalice de manera sustancial.
4.- Su perspectiva es absolutista, es decir, no escucha nada ni a nadie más, se retroalimenta del material informativo que lo ha motivado en su nueva cosmovisión.
5.- Como suele acontecer con todo tipo de teorías, siempre encontramos una parte de verdad en el sustrato, hay aspectos incuestionables si son tomados aisladamente o asépticamente.
6.- El conspiranoico se encuentra imbuido en un sentimiento tan catastrofista que lo lleva a movilizar sus energías de forma efectiva, llegando a actuar fuera de toda racionalidad.
7.- Toda su vida cobra, entonces, sentido, encuentra una razón para vivir… y para morir.
8.- Al no atender a racionalización alguna, es presa de otras fuerzas que lo motivan, particularmente del miedo.
9.- Su conceptualización teorética es fanática y le lleva a usar a otros, a utilizarlos de manera despótica, perdiendo el sentimiento empático con quienes le secundan.
10.- Sus análisis, realmente, son simplones, solo abarcan una parte de las nocividades que dicen atacar, y por ello su destructividad es, a la vez, furibunda y descabezada.
11.- Las teorías o explicaciones en las que se apoyan apenas si tienen sustento alguno, posiblemente tampoco se puedan refutar, por lo que exigen altas dosis de fe.
12.- Sus correligionarios carecen de cosmovisión ética y moral sólida (y si la tienen, está atiborrada de buenismos), lo cual implica una manera de ser y hacer repleta de contradicciones.
13.- La credulidad y la locura no transitan muy lejos una de la otra, el salto se puede dar sin que uno se dé cuenta de nada.
14.- El individuo conspiranoico se construye su propio mundo, su alimento espiritual está en internet pero no tiene un trato cercano con su grupo de iguales, y con éstos mantiene alguna relación mientras aseveren su cosmovisión y sin crítica alguna.
15.- Y, cómo no, nunca vuelcan sus ataques sobre el sistema en el que viven, sobre su Estado organizador, ese ente que regula, dirige y administra a toda la sociedad y a su riqueza.
16.- Y, por el contrario, siempre se apunta hacia elementos muy visibles, fácilmente reconocibles, como son las grandes corporaciones o ciertos individuos de gran capacidad económica, y, por tanto, objetivos aparentemente sencillos cuya eliminación permita salvar el mundo.
PARTE 2
La segunda perspectiva cuestiona al anticonspiracionismo, y alerta sobre lo que acontece y no se quiere ver, y que nos puede llevar a la aniquilación total. En el argumento de la película, aparece explicado en su parte final, pero hay que conectarlo con todo lo que ha pasado antes para poder darle la adecuada dimensión. Y así, también podemos hacer un retrato-robot del anticonspiracionista:
1.- Es un ser, también, completamente aleccionado, en este caso desde los idearios políticos oficialistas, comprendiendo éstos todas las ramas ideológicas implementadas por el sistema y con representación legal.
2.- Su anticonspiracionismo procede de su fe en el sistema, en el Estado, y todo lo que se salga de éste no tiene cabida en sus constructos mentales.
3.- De su ideologización máxima y falta de ahondamiento ante cualesquiera temas, resulta una nueva religión, el anticonspiracionismo por decreto, negando todo lo que no coincida con los parámetros que le han inoculado.
4.- Tienden a ridiculizar y a tergiversar cualquier planteamiento que no entienden, al que ni siquiera intentan entender, tal es su cerrazón ideológica.
5.- Son incapaces de ver lo evidente, de razonar mínimamente, pues la fe en los pilares que han cimentado su cosmovisión es inquebrantable.
6.- El anticonspiracionista de libro se nutre de los canales oficiales de información, a los que considera únicas vías fiables de constatación de la realidad. Para él, los expertos son el summum, sus palabras están escritas a fuego en la roca imperecedera que supone su moldeada materia gris.
7.- Han incorporado de manera tramposa las herramientas que les ha facilitado el sistema, y desde ahí juzgan sesgadamente, o dicho de otra forma, se escudan cuando interesa en visiones tiznadas de emocionalidad manipuladora, para así desacreditar cualesquiera posiciones que no coincidan con las suyas.
8.- Son rebaño, en el peor sentido del término, y como tales se esconden, hacen piña para amedrentar a otros, aunque en realidad no se enteran de nada.
9.- Por supuesto, su virtud personal es reducida, ya que no trabajan esa perspectiva en absoluto, no se plantean el automejoramiento, pues conciben que ya saben casi todo lo que se debe saber.
10.- A menudo, se atisba en sus comportamientos o actitudes una elevada falta de humanidad. Su proceder se alimenta de constante elucubración, ardid latente, fría maquinación.
11.- Se mueven, entonces, desde planteos de radicalidad, bajo la forma engañosa de las buenas maneras o de apasionamientos eruditos, nada que les pueda mover de su zona de confort.
12.- Les repele todo lo que suene a espiritualidad, a misterio, a complejidad humana, a enigmas insondables… a lo que no se puede medir o inteligir.
13.- Su materialismo es extremo, desproporcionado, estomacal, desaforado… y eso les define, les perfila como seres-nada de libro, como autómatas del sistema.
14.- Si hacemos la comparativa, podrían ser el espejo del otro lado, su sombra delatora, su imagen inversa… su constructo, redundans.
PARTE 3
No decimos que afinar o afilar la percepción sea algo sencillo, que sea algo a lo que se pueda acceder fácilmente, y más si tenemos en cuenta la cantidad de obstáculos o trampas que se han difundido en nuestras mentes desde que hemos venido al mundo, y que requieren ser reconocidas. El tratar de encontrar el punto de equilibrio interior, de capacidad de ver y escuchar de una manera adecuada, lo más parecido a un ser humano con libertad de conciencia, es una tarea hercúlea.
No decimos, desde la RI, que nosotros la tengamos, pero sí apostamos por trabajar en ello, por no conformarnos, por aceptar la dureza del camino. También nosotros estamos expuestos a cometer errores, a malas interpretaciones, a ignorancias desapercibidas. Es por ello que nos esforzamos en preservar la semilla, lo esencial, lo que nos puede unir a otros desde una cosmovisión coherente y bien argumentada, esa que fortalece lo humano, que nos permite ser aceptablemente libres (con responsabilidad), que dan sentido a ser primero individuo y luego comunidad de iguales, esa que respeta la cultura de la que procedemos, esa que otorga dignidad y fortaleza a lo que podríamos llamar seres humanos con mismidad.
Tombol
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