Los cuidados

Publicado el 1 de junio de 2024, 12:14

Por José María Peiró

Tiempo estimado de lectura: 5 min

 

 

En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para el tiempo de angustia. Proverbios 17:17

 

El tema de los cuidados es de vital importancia para el ser humano y para una transformación superadora de limitaciones en pos de su pleno desarrollo. Así mismo es tarea básica del ideario de Revolución Integral.

 

Los seres humanos tenemos una capacidad potencial de amor y conocimiento ilimitados que se van transformando poco a poco en acto durante nuestra vida. Los cuidados son manifestaciones del amor. Desde el amor propio que implica autocuidados, pasando por el amor a los otros seres, muy ligado a la atención y cuidados de aquéllos, y por ende, el amor a la naturaleza y la Vida.

 

En las sociedades desarraigadas de hoy los cuidados están por así decirlo descuidados. Poco a poco, la deriva de responsabilidades (individuales y colectivas) referentes a los cuidados hacia estructuras no horizontales y directas, de base, nos va dejando sin apoyos, más vulnerables frecuentemente ante las adversidades de la existencia y el vivir. El entorno y la naturaleza también resultan descuidados, mal cuidados y vulnerables. Y así, de rebote se manifiestan los efectos negativos sobre nosotros, humanos y sobre los demás seres vivos.

 

Sin embargo, el cuidado personal individual, el cuidado de la gente, especialmente la más necesitada de cuidados y más vulnerable a las adversidades, así como el cuidado de la tierra y el aire, de las aguas, de la flora y la fauna, del paisaje, de la naturaleza, es consustancial al ser humano. Existen sociedades y grupos humanos en que los cuidados forman parte medular de su cosmovisión.

 

‘Dios cuida a quien se cuida’ se dice popularmente para referirse a los cuidados del sujeto o individuo humano.

 

Una cierta homeóstasis faculta a cada ser vivo para una autorregulación metabólica tendente a reducir y equilibrar los posibles desajustes y alteraciones vitales.

 

La propia sustancia humana es parte y se relaciona con el medio natural. El hipocrático ‘vix medicatrix natura’ recuerda el poder y capacidad sanadora de la naturaleza.

 

Hay que cuidarse (auto cuidarse), hay que cuidarnos y hay que cuidar de nuestro entorno, y en conjunto, como humanidad cuidar de la Tierra que nos cuida y sustenta. Es algo así como un imperativo ético y moral, pero al mismo tiempo, también nace o se origina desde la gran energía del Amor, en sus manifestaciones vitales de amor propio y amor a los demás seres y a la tierra. Amor, esa energía que sentimos, experimentamos, compartimos, vivimos, profesamos, cantamos, anhelamos, que aunque resulta difícil de perfilar, explicar o adscribir totalmente desde la ciencia, la filosofía, el arte y la religión nos envuelve y recorre de forma casi inefable.

 

¡A cuidarse y a cuidarnos, día a día!

 

Mayo de 2024

José Mª Peiró

 

 

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