Sobre la naturaleza humana, la vida y la libertad

Publicado el 28 de febrero de 2026, 11:47

Por José María Peyró

porción de un largo graffiti de varias autorías sobre muro externo del Colegio Público Joan XXIII del Grau de Gandía (la Safor, País Valencià)

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos

como un árbol carnal, generoso y cautivo

doy a los cirujanos.

 

Para la libertad siento más corazones

que arenas en mi pecho, dan espumas mis venas.

y entro en los hospitales, y entro en los algodones

como en las azucenas.

 

Para la libertad me desprendo a balazos

de los que han revolcado su estatua por el lodo.

Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,

de mi casa, de mi todo.

 

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,

ella pondrá dos piedras de futura mirada

y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

en la carne talada.

 

Retoñarán aladas de savia sin otoño

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.

Porque soy como el árbol talado que retoño

Aún tengo la vida.

Miguel Hernández

 

 

 

La concentración de poder económico, político e informativo que conlleva el sistema de organización social con estado y gran capital cercena la libertad, o sea, es liberticida, y atenta contra la vida, o sea, es biocida.

Para muestra de lo último, un botón: a nivel español, las subvenciones, exenciones fiscales e inversiones institucionales para el sector primario (con sus predominantes malas prácticas de producción y extracción) en 2024 son cuatro veces mayores que las derivadas para la conservación y restauración de la naturaleza, según un estudio realizado conjuntamente por Ecologistas en Acción y Economistas Sin Fronteras dentro de la campaña denominada "Sin Biodiversidad No Hay Vida". 1

 

 

Para el ser humano que se autoconstruye, que trata de ser responsable de sus pensamientos, emociones y actos, todo lo relacionado con ponerle grilletes a la libertad y destruir la vida en todas sus manifestaciones es muy nocivo. Ambas, libertad y vida (sustentada la segunda en territorios) no escapan de las garras de la codicia ultracapitalista y del leviatán estatal. Consecuentemente, es nocivo también para las comunidades humanas y los pueblos, que quedan expuestos al vendaval generado por las estructuras de poder y de dominación que los someten.

 

La vida moderna mega instrumentalizada y polarizada nos hace codiciada mercancía y meros agentes dependientes del consumo y de la producción. Y, sin embargo, el ser humano es mucho más que todo eso o, mejor dicho, es algo que no tiene que ver con esta falacia impuesta generación tras generación.

 

Somos naturaleza humana, arraigada en las honduras de la Vida. Junto con el resto de seres vivos, organizados naturalmente en ecosistemas, somos vulnerables al sistema impuesto por la fuerza y sutilmente vendido en Occidente como democrático.

 

Los humanos nos fuimos extendiendo por toda la faz de la Tierra vulnerando gradualmente los ecosistemas al desarraigarnos de ellos.

 

No entraremos en el consabido mea culpa estéril e hipócrita. Ni en el inmaduro victimismo. Cada cual tenemos nuestra propia responsabilidad en nuestro quehacer personal e interactuante con los demás seres humanos y demás seres vivos además de con los territorios implicados.

 

 

Aún así hay que dilucidar bien la cuestión y desenmascarar al enemigo, tanto dentro de nosotros, como fuera de nosotros.

 

Por lo que me respecta a mí y a cada cual, nos debemos a nuestra propia libertad y responsabilidad personal y social.

 

Nos queda mucho camino para arraigar y revivir como auténticos seres humanos soberanamente libres y responsables, reconectados con su entorno vital. Y en la medida que avanzamos, que sabemos más y somos más verdaderamente quienes realmente debemos de ser, menos alimentamos al monstruo que devora las criaturas de la Vida.

 

Y la bestia, que ni merece ser citada con mayúsculas pues lo único que la magnífica es su condición de destructora de la vida (esta bella palabra si que habría que escribirla más veces con mayúsculas) y de la libertad humana, sigue rugiendo y arrasando mares y selvas y sumiendo a los hombres en infiernos insostenibles más que artificialmente, con mucha aportación de energía usurpada canallescamente a la Vida, a la fotosíntesis vegetal, al amor que se establece desde la básica cooperación natural entre las células vivas de los organismos.

 

 

Está claro que la vida no se pudo generar, si es que ha tenido un origen (cosa que personalmente creo que sí lo ha tenido) de algo contrario al amor.

 

 

Lynn Margulis, nos ha dejado una interesantísima propuesta acerca del origen de la vida desde la simbiosis y la cooperación, la simbiogénesis. Y plantea toda una revolución en el pensamiento científico ad hoc. Los seres vivos son y somos interdependientes. Ella utilizó el término de holobionte para designar la asociación de diferentes especies para conformar una entidad común. Así, cada ser vivo vegetal o animal está conformado por el conjunto de múltiples microorganismos simbiontes alojados y cooperando con el propio ser que el caduco paradigma científico planteaba como independiente y sometido exclusivamente a las fuerzas del azar y de la competición.

 

 

Afortunadamente para el ser humano, de vez en cuando irrumpen planteamientos científicos rompedores con lo establecido como dogma.  Poco a poco van calando en el seno de las sociedades humanas paradigmas transformadores.  Y el movimiento e ideario de la Revolución Integral está volcado totalmente a ello, sino entraría en una gran contradicción axiológica.

 

 

La Vida, tan difícil de definir y caracterizar brevemente, se compone de elementos fractales, en múltiples interacciones tendentes a equilibrios sustentables.

 

La Vida, y nuestra propia naturaleza de Homo sapiens van de la mano con nuestra libertad de elegir formar parte de este milagro perdurable o ser / no ser y estar contra él, contra natura.

 

¡Seamos audaces para abrazar la Vida, seamos plenos, vivos y libres los seres humanos!

 

1 https://www.ecologistasenaccion.org/sin-biodiversidad-no-hay-vida/. Estas entidades son reformistas del sistema de estado y gran capital. Sería interesante y provechoso que sus planteamientos futuros rompieran sabia y valientemente con lo establecido en aras de la defensa de la vida, la libertad y las economías comunales.

 

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