Mi testimonio en la lucha sindical

Publicado el 1 de junio de 2023, 6:50

Por Rodrigo Espinosa

5 min. aprox.

 

Nota: publicamos el correo electrónico que compartió a Virtud y Revolución un lector desde Chile.

 

Os quiero entregar el testimonio de mis vivencias en cuando participé como dirigente sindical de mi país, Chile.

 

Ingresé en el mundo del trabajo sindical a la edad de 19 años y fui electo como dirigente de la empresa donde trabajaba. Os explicaré que, acá, los sindicatos son por empresa, no por rama de producción. Cada sindicato se inscribe a una federación o confederación de sindicatos del rubro, además de a una central sindical.

 

Ingresé con toda la ilusión, pensando que en el mundo sindical se pueden realizar cambios, pero al cabo de un tiempo me di cuenta de que el sindicalismo está tomado por el Estado, principalmente por los partidos políticos de izquierda.  Acá, en las organizaciones superiores, me percaté que los dirigentes sindicales eran todos de partidos políticos, que muchos de ellos no pertenecían a ninguna empresa,  no tenían contacto con trabajadores de ningún tipo y no sabían los problemas reales. Ellos nos conducían por el camino del conformismo y de la lucha pequeña en la empresa donde uno presta sus servicios. Estos dirigentes nunca nos explicaban el rol del Estado en el mundo del trabajo, solo nos enseñaban leyes laborales y a pedir más dinero al patrón mediante las negociaciones colectivas.

 

En las confederaciones más grandes siempre había personas que trabajaban en el sindicato a tiempo completo. Para qué decir de la central sindical, donde trabajaban como mínimo 30 personas… Siempre me preguntaba pero nunca supe su fuente de financiación directa. El costo de mantener el aparataje sindical es enorme, el cual está totalmente manejado por los partidos políticos. Así que la respuesta a mi pregunta no estaba tan lejos.

 

Los trabajadores que se salían del molde sindical impuesto desde arriba eran traicionados por la confederación o la central sindical.

 

Recuerdo el movimiento de los pescadores, los cuales vinieron desde el sur de Chile a la capital y estuvieron más de un mes peleando en la calle por su situación laboral. Estos trabajadores, cuando vinieron los presidentes de la Apec, salieron a tomar las calles y, como no podían lanzar bombas lacrimógenas los dirigentes sindicales pertenecientes a los partidos políticos, los frenaron de protestar diciendo que el gobierno había aprobado su pliego, lo cual era falso. Debido a esto, se desinfló la movilización.

 

Motivo de esto, y varias cosas más que viví en el mundo sindical, comprendí que este era un brazo más del Estado que, al  delegar  a otros y no hacer las cosas por uno mismo, nos tiene en la situación actual de decadencia y llenos de enfermedades de todo tipo.

 

Podría contar varias situaciones irregulares de denuncia, pero lo que puedo decir que la revolución y la transformación del ser humano no es por esta vía.

 

Rodrigo Espinosa

Añadir comentario

Comentarios

Jorge Desumvila Rodriguez
hace un año

Si quieres mantener a los trabajadores bajo control político, los sindicatos actuales son financiados por el Estado y solo sirven para apaciguar a las clases trabajadoras.

Pero si buscas un lugar para iniciar una revolución, definitivamente no lo encontrarás allí.