Miscelánea Abril

Publicado el 30 de abril de 2026, 22:36

Por Equipo de redacción

-iNDRA, la empresa militar por antonomasia del Ibex 35, presentaba un conflicto de intereses entre el Estado y el capital privado de los grandes accionistas y fondos internacionales. Para poder unificar en un solo grupo empresarial la actividad productiva bélica, y convertirse en el “campeón nacional de la defensa”, esta empresa necesita absorber a otra, EM&M, y desarrollar sinergias de alta tecnología en balística teledirigida y drones. El problema es que ambas empresas estaban participadas por un mismo grupo familiar, los Escribano, y caso de fusionarse, podrían llegar a tener más capitalización y por tanto más influencia que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales). Angel Escribano estaba apoyado por el 80% del accionariado de las manos fuertes de la empresa, y era reacio a abandonar la dirección de INDRA. Y sin embargo, ha tenido que dejarlo por las presiones del Estado. Si los grandes lobbys financieros tuvieran el poder sobre las instituciones, tal y como nos cuenta la versión conspi de la política, esto no hubiera sucedido. Y sin embargo, ha ocurrido. Aviso a navegantes[1].

 

-EL CASO NOELIA saltó a la palestra hace pocas semanas. Noelia Castillo Ramos quería morir, y con solo 25 años a sus espaldas. El ruido vocifero se puso en movimiento y, en poco tiempo, todo el mundo conocía del caso. [2] Hasta los norteamericanos, parece ser, habían puesto a sus escuchadores para enterarse del asunto. Qué paradojas, en una sociedad a la que, a ojos vista, se ha ocultado el hecho de la muerte, o se la ha maquillado, ahora se quería darle “vida”, convertirla en hecho mediático, vestirla con todos los honores.

Llevaba mucho tiempo, Noelia, intentado morir. Ya había, ha tiempo, solicitado la “ayuda”. Sus circunstancias de vida no le habían sino afianzado en su decisión (violación múltiple, paraplejia adquirida tras intento de suicidio…). Y ahora, por fin, iba a poder alcanzar su anhelo, y de una manera satisfactoria, mediante un procedimiento indoloro y controlado.

En la RI estamos a favor de la libertad. Si uno o una quieren acabar con su vida, pues es cosa suya. No nos parece la mejor manera de enfrentar la vida, pero es legítimo, a fin de cuentas, cada cual vive las cosas como las vive, y cada cual está metido en su propia piel. Lo que no hace la RI es alentar al suicidio, lo que no hace es “humanizar” el suicidio. Comprendemos que la vida es compleja y difícil, no siempre en la misma medida, y que tomar la decisión de abandonar este mundo es una posibilidad que el individuo siempre tiene la posibilidad de escoger.

El Estado español, a través de sus protocolos e instituciones correspondientes, ya tenía diseñado el sistema para facilitar la muerte a Noelia. Para institucionalizar el suicidio. Para normalizar el suicidio a cualquier edad. Y había que anunciarlo a los cuatro vientos, para que todo el mundo sepa que tiene la puerta abierta, había que publicitarlo.

El Estado quiere también el monopolio de la muerte. O de la vida, según se mire. Quieren todos los monopolios.

No es nada halagüeño que el Estado tenga preparados los maletines con las inyecciones. No es halagüeño que el Estado sea el garante del suicidio feliz. No es halagüeño que el Estado se interponga entre padres e hijos (Noelia litigaba con sus padres por el derecho a suicidarse). No es halagüeño que el Estado regule la autodestrucción de su sociedad.

No es lo mismo tirarte por la ventana que te pongan una inyección letal. En el primer caso, te lanzas tú. En el segundo, es otro quien te da el empujón. Sí, tú lo has pedido, has consentido. Pero es otro el que… te mata.

La maquinaria mediática, para activar la polarización social, se puso a trabajar, a todo trapo. Y, así, el sector izquierdista aplaudía la sentencia condenatoria y se hermanaba con la desgraciada víctima; y el sector conservador ponía el grito en el cielo y se daba golpes en el pecho, que había que salvar como fuera a Noelia (sí, que la salvara el Estado). Una polarización más, otra, que todas son pocas para mantener vivo el enfrentamiento social.

Ya nuestro compañero Antonio Hidalgo escribió un magnífico artículo sobre este tema en el nº 19 de la revista [3], anticipando el trayecto marcado. Todo sigue su curso. Y como decía Antonio, nadie es capaz de ver lo que es la gran contradicción del sistema, la de un sistema que provoca la aniquilación interior y que, a su vez, pugna por facilitar una digna “muerte asistida”. Así es presentado el asunto, como “el derecho a una muerte digna”. Así es la neolengua en ciernes.

Bastará una época de carestía para que las solicitudes de “muerte asistida” se multipliquen en cascada. Y esa época “se viene”, está a las puertas, las señales del desmoronamiento económico y social son tan evidentes que hace daño verlo. Es por ello que las voces “imparciales” suplican que el proceso de “asistencia” debe ir más célere, más fluido. En dos o tres años esto estará más engrasado (el protocolo de la asistencia letal), para entonces irá como la seda, se podrá morir claudicando ante las primeras situaciones dolorosas que nos traiga la vida.    

 

El vivir la existencia, desde el nacimiento al fallecimiento, no es delegable. Por naturaleza es la madre quien nos pare y cuida en las primeras edades, o en su caso otros seres próximos y afines en casos forzados. Después crecemos, maduramos y envejecemos idealmente rodeados por nuestros iguales en condición.

Nacemos “solos” y morimos “solos” aunque lo natural es encontrarse bien acompañados por afines a lo largo de nuestra existencia. Que impere una sociedad muy deshumanizada en la que se nace y se muere alejados del hogar no significa que el modus vivendi ideal tenga que ser el estipulado por los controles y protocolos establecidos.

 

-EL NUEVO PECADO ORIGINAL [4]

Eres culpable… por haber nacido. Por ser (humano).

Escribe Meritxell Vinuesa: “Hay desastres naturales que, en realidad, no tienen nada de naturales. Son consecuencia directa de la mano del hombre”.

¡Del hombre, no del ser humano! Aquí parece que no interesa usar el lenguaje inclusivo o el “femenino para todo” que usan progres y sindicalistas posmodernos. ¡Culpables todos!

Pero Vinuesa se refiere a la desertización del mar de Aral por el cultivo intensivo de algodón que practicó la URSS. ¿Yo soy culpable de la decisión del Politburó comunista? ¿En serio me lo dices? Parece que la tendencia actual es criminalizar y culpabilizar a los seres humanos de todos los desmanes que cometen las instituciones estatales y la gran empresa capitalista (privada o pública). 

 

-TRES NOTICIAS QUE DESMIENTEN EL FEMINISMO[5]

  1. Montserrat Nin mató en 2023 a un hombre hecho y derecho, trabajador de Seat, en la localidad catalana de Ripollet. El hombre estaba de baja por depresión. ¿La razón? Sufría todo tipo de maltratos psicológicos, físicos, incluso torturas, por parte de su novia, un parásito social que vivía de explotar económicamente a sus parejas de ambos sexos, a las que sometía a amenazas y golpizas para que no salieran corriendo. El hombre, por ser hombre, es maltratador, dicen las feministas; y la mujer, por ser mujer, es víctima, así que requiere de la protección estatal, por ejemplo de la policía. Montserrat Nin, la asesina, era aspirante a Mosso d’Esquadra.
  2. Pese a que el feminismo asegura que las mujeres son “seres de luz” a las que la “Justicia” debe creer porque sí, Jessica perdió la custodia de su hijo porque una excompañera de piso, también mujer, la denunció por no atender debidamente al bebé. Pese a que la denunciante se arrepintió y admitió que la denuncia era falsa (esas denuncias falsas que según el feminismo no existen), la juez (también mujer) ha decidido que quién coño es la verdad para contradecir una sentencia judicial, así que la magistrada está acelerando el proceso de adopción de un niño que no conoce a su padre, que no conoce a su madre y que no conoce el amor.[6]
  3. Alemania, Estado feminista como España, ha decidido que los hombres de entre 17 y 45 años no pueden salir del país por más de tres meses sin autorización expresa del glorioso ejército alemán, ese que pierde todas las guerras mundiales. Solamente los hombres. ¿Feministas? ¡Sí, por supuesto! Pero solo cuando nos conviene… [7]

 

-¡HACED ALGO YA, COÑO![8]

Ya tenemos heroína de marzo, y no me refiero a la sustancia que se chutaban los artistas de la Movida madrileña… Se trata de una ciudadana anónima (hasta el momento) que ha asistido a un pleno del Congreso y ha sido expulsada del Hemiciclo por gritar con valentía y pundonor: “¡Haced algo, ya, coño!”.

Esta frase debería decorar los murales de todas las calles y plazas; esta consigna debería ser repetida por los alumnos en las escuelas; y ser bordada con hilo de oro en la insigne bandera rojigualda, porque estas palabras son el símbolo de nuestra decadente sociedad.

¡Haced algo ya, coño! ¡Porque yo prefiero tocármelo! ¡Haced algo, pero hacedlo vosotros, porque yo soy un ser-nada que nada hago y nada puedo/quiero hacer! Porque soy como la arena que se lleva el mar, como una hoja que arrastra el viento, solo soy un objeto que suplica que nuestros amos sean buenos con nosotros.

¡Hazlo tú, coño! ¡Hagámoslo juntos! ¡Hagamos la revolución de una puta vez! Pero que esta gentuza no toque nada, porque como buenos manazas que son, todo lo que tocan lo convierten en mierda.

 

-¡MÁTAME TÚ, COÑO![9]

Y como somos tan inútiles que ya no sabemos hacer nada si no nos lo hace nuestro dios-Estado (¡Alabado sea!), hemos llegado al extremo de que ya no nos podemos ni suicidar por nuestros propios medios. Que ahora resulta que el suicidio se llama “eutanasia” y nos lo hace (gratis) el misericordioso Estado. 

Wendy Duffy, una mujer suiza de tan solo 56 años y “totalmente sana”, ha decido que sean las autoridades las que acaben con su vida, y las autoridades, que añoran el asesinato después de tantas décadas de paz, no han dudado en “ayudar” a su tristona y cobardica contribuyente.

Mira, Wendy, te voy a dar unas ideas para que no sea un funcionario el que cargue con la conciencia de tu homicidio; para que no sean los suizos los que paguen tu luctuoso capricho; para que por culpa de gente como tú, el Estado no se acostumbre y nos acabe por eutanasiar a los que queremos seguir con vida.

Te puedes tirar al vacío desde un balcón como un guiri en Magaluf; te puedes pegar un tiro mientras cantas una canción de Nirvana; te puedes tomar más pastillas que Chimo Bayo; te puedes cortar las venas como Séneca; te puedes intoxicar con el humo del tubo de escape del coche (aunque seguro que te has comprado un eléctrico); te puedes tirar a la vía del tren (si lo haces en Cataluña nadie se va a sorprender por el retraso)... O también puedes seguir con vida y luchar para establecer una sociedad mejor donde nadie se tenga que quitar la vida por evitar lo inevitable: el dolor que soportamos por estar vivos.

 

Notas

 

[1] https://www.elconfidencial.com/empresas/2026-04-02/batalla-indra-escribano-moncloa-de-la-rocha-4-500-millones_4331574/

 

[2] https://elpais.com/sociedad/2026-03-29/las-heridas-y-lecciones-que-deja-la-eutanasia-de-noelia-castillo.html

[3] https://www.virtudyrevolucion.org/numeros-de-la-revista/numero-19-octubre-2024/2073772_el-falso-debate-sobre-la-eutanasia

[4] https://www.lavanguardia.com/participacion/lectores-corresponsales/20260429/11523591/muynak-mar-convirtio-desierto.html

[5] https://www.lavanguardia.com/sucesos/20260415/11510601/dossier-negro-montserrat-montse-nin-falsa-mossa-ripollet-aleix-alvarez-tetrada-oscura-poker-vileza.html

[6] https://www.abc.es/sociedad/denuncia-falsa-mala-amiga-quito-bebe-madre-20260325041017-nt.html

[7] https://www.bbc.com/mundo/articles/cgqkngjz9dzo

[8] https://www.lavanguardia.com/politica/20260429/11525315/exigencia-mujer-congreso-votacion-sobre-alquileres-haced-cono.html

[9] https://www.eldebate.com/sociedad/20260427/mujer-56-anos-muere-eutanasia-no-superar-muerte-hijo_411704.html

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