Garganta libre

Publicado el 29 de mayo de 2026, 23:08

Por Tombol

Este entremés hace referencia a la figura de los bandoleros, una suerte de resistencia popular a la tiranía estatal, tratada recientemente por Félix Rodrigo Mora [1], y que hunde sus raíces en el movimiento revolucionario bagauda de finales del siglo IV de nuestra Era. Se emplea, como es habitual en esta sección, un lenguaje distinto al común de los artículos, ya que tiene una pretensión de belleza añadido, independientemente de que ésta se llegue a alcanzar.

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Muchos son los testimonios de viajantes procedentes de Europa que arribaron a la Península Ibérica en los últimos siglos, y que manifestaron su admiración hacia las cualidades y virtudes de las gentes de la Iberia rural.

La figura del bandolero ibérico, propio del siglo XIX, es ambigua. Lo que resulta claro es que no se corresponde con la imagen difundida a través de los aparatos propagandísticos oficialistas.

Están los testimonios y documentaciones que avalan que aquellos grupos operaban desde unos códigos de justicia y honor que los desvinculaban de quienes eran meros delincuentes. Hay que hacer la distinción entre bandoleros y bandidos.

Su aplicación de la justicia era, mayormente, implacable. Operaban en grupos armados y solían ir comandados por un cabecilla. No se arredraban ante la autoridad militar.

Se construye en este entremés una simbiosis bandolerismo-movimiento bagauda, una fusión que apunta hacia la esencia común que se pueda extraer de ambos movimientos: Una respuesta contundente a las acciones despóticas del poder; una raigambre hacia la tradición, valores y costumbres de sus pueblos genésicos; una ética y moral profundas, abonados desde el ideario del cristianismo primigenio; una capacidad de lucha y sufrimiento que los hacía óptimos para afrontar las más audaces empresas. No por todo ello estoy equiparando el bandolerismo y el movimiento bagauda, pues no es posible una mínima comparación, ya que éste último fue civilizacional, revolucionario, comunal y democrático, cualidades únicas y sin parangón. El trabajo se erige desde la evocación, el recuerdo, la reivindicación.

Las interpolaciones que aparecen de una megafonía moderna, son una alusión a la situación tiránica que vivimos en el presente, y que reproduce lo acontecido en el pasado, la estructura de poder dominante se ha adaptado a los nuevos tiempos, y emplea un nuevo lenguaje y formas engañosas para alcanzar los mismos objetivos que antaño perseguían los recaudadores de impuestos y usurpadores de la propiedad comunal de los pueblos ibéricos.

El cántico popular final es un guiño a los bagaudas vascones, ejemplo y referencia de un movimiento revolucionario comunal, virtuoso y democrático, formado por individuos y comunidades al unísono, con un espíritu que destilaba libertad y amor comunitarios.

 

[1] https://www.youtube.com/watch?v=kt_chl3sENQ&t=2200s

 

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