HOY OS VOY A EXPLICAR LA DIFERENCIA ENTRE IZQUIERDA Y DERECHA
Por Antonio Hidalgo Diego
LA DERECHA ES LA NUEVA IZQUIERDA
Mi padre votó durante muchos años al mismo partido político, porque también lo hacía su padre, y porque mi padre, como el suyo, es un humilde y esforzado obrero, clase social a la que supuestamente defiende este partido. Mi abuelo, además, estuvo en un bando concreto de la guerra, motivo por el que fue encarcelado y deportado. Por muy mal que lo hicieran los suyos, mi padre se mantuvo fiel durante muchas convocatorias electorales al partido de Alcàsser, el 11-M, los GAL, el narcotráfico[1], la dictadura sanitaria, la corrupción endémica, la OTAN[2], la reconversión industrial[3], los contratos basura[4], las ETT[5], el despido libre[6], las reformas de las pensiones[7], la LIVG y un largo etcétera de despropósitos, casi todos ellos perpetrados en contra de los intereses y de la integridad de la clase trabajadora. ¿Si se equivoca uno de los tuyos no le vas a dar una segunda oportunidad? ¿Y una tercera? ¿Y una cuarta…? Pero parece bastante antinatural que la inmensa mayoría de las políticas que han degradado la situación de la clase trabajadora se ejecuten durante los gobiernos del Partido Socialista Obrero Español. Parece como si la principal función del PSOE sea colar todas esas medidas antipopulares que los altos funcionarios del Estado nos van imponiendo y que, con su cara amable y populachera, con la vaselina de la izquierda, entran mucho mejor.
Por más que le haya intentado convencer de que solo hay dos maneras de entender la política, la de los que detentan el poder y la de los que detestan el poder, y que lo más sensato es no votar, nunca he podido convencer del todo a mi padre, quien, por lo menos, hace ya bastantes años que dejó de ejercer el «derecho» a… legitimar la dictadura. Ya no les vota, pero sigue teniendo cierta simpatía por ellos. Será porque siempre he estado, yo, del lado del pescado, que nunca había pensado que el pescado fuera a estar del otro lado…[8] Aunque puestos a cantar canciones, cantemos una más fácil de entender, esa de Torrebruno que decía: Tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones[9]. Campeones o no, tanto los unos como los otros rugen, dan zarpazos y te devoran sin piedad. En política no sabe uno en qué lado situarse, porque posicionarse ideológicamente es como salirse de Guatemala para entrar en Guatepeor.
Los que no te devoran, sino que tejen con esmero el atasco mañanero, poniendo a prueba tu paciencia (y tus reflejos a la hora de pisar el pedal del freno), son los prudentísimos conductores que circulan por el carril del medio de la autopista a 80 kilómetros por hora. Cada mañana, de camino al trabajo, cuando me topo con todos esos centristas, me viene a la cabeza la figura del incorruptible Robespierre, y no lo digo por las ganas que me entran de rebanar pescuezos, que también, sino porque el jacobino calificaba a los diputados de centro de la Asamblea Nacional de «sapos de pantano»[10].
Aunque hay que señalar que, desde hace ya muchos años, son cada vez más numerosos los «atrevidos» automovilistas que han decidido circular por el carril de la izquierda, ese que promete un rápido progreso para dejar atrás todos esos lastres conservadores que impiden que la sociedad avance hacia un futuro mejor, esa utopía progresista de bienestar, consumismo desaforado, tecnofilia, soluciones legislativas a todos los problemas, ebriedad y su irremediable resaca de soledad, depresión, suicidios, aborto, ausencia de niños, confusión de género, aculturación, concentración de la riqueza en pocas manos y trabajo esclavo. Pese a sus buenas intenciones, todos estos usuarios del carril de la izquierda acaban cómodamente instalados y circulan pisando huevos para no perder el privilegio de transitar por la zona sin camiones y pocos baches. Tanto se aburguesan los izquierdistas profesionales que no se mueven de allí bajo ningún concepto, manteniéndose impasibles frente a las advertencias luminosas, toques de claxon y aspavientos que realizamos aquellos que queremos circular un poquito más rápido… hacia la revolución integral.
La derecha es la nueva izquierda. Así que cada vez son más los conductores que adelantan por el carril diestro al rebaño de borregos, de la misma manera que millones de jóvenes, y no tan jóvenes, la mayoría de ellos de clase trabajadora, se han hecho de derechas. ¡Normal que se indignen maestros y profesores!, feudo inexpugnable de la izquierda socialdemócrata, cuando, tras escuchar algún comentario fascistoide proferido por un adolescente cabreado (y bastante despistado), se indignan y repiten la letanía del santón comunista Santiago Carrillo: ¡No hay nadie más tonto que un obrero de derechas! Y yo me pregunto, ¿ordenar el asesinato de no se sabe cuántos miles de civiles en Paracuellos del Jarama es de izquierda o es de derecha?[11] ¿No será más bien cosa del Estado, el mayor asesino en serie de la historia? En los siguientes párrafos, intentaré demostrar que la frase de Carrillo es tan cierta como incompleta. ¡Tan ilusos son los obreros que votan a la derecha como los que votan a la izquierda!
¿LA IZQUIERDA DEFIENDE LOS INTERESES DE LA CLASE TRABAJADORA?
La izquierda política, sindical, intelectual y farandulera ha centrado su discurso y actuaciones en tres campos de batalla diferentes a lo largo de las últimas décadas: feminismo, inmigración y defensa de la función pública; tres preocupaciones totalmente alejadas de los intereses del modesto trabajador asalariado al que supuestamente representan.
El feminismo es una religión política que solo han comprado (al margen de los poderosos que nos la han vendido[12], claro está) jóvenes universitarios de clase media o que aspiran a dejar de ser clase trabajadora. Una ideología perpetrada por una agente de la CIA[13], tres locas con diagnóstico psiquiátrico[14] y la nieta de un poderoso banquero[15]; un corpus ideológico que financian a base de millones Estados y gran empresa capitalista; una engañifa promocionada hasta la saciedad por catedráticos universitarios, sistema educativo y la totalidad de la industria cultural. El feminismo ya no engaña a casi nadie, y se revela como lo que es: una ofensiva institucional más, una que dice «liberar» a las mujeres… para entregarlas a la esclavitud del trabajo asalariado, que las conduce a la soledad al enfrentarlas con sus iguales y que las hace dependientes de instituciones estatales, leyes y policía. ¿Puede haber algo más opuesto a los intereses de la clase trabajadora?
La principal tarea del feminismo es que una elitista minoría de sexo femenino le diga a la masa de mujeres cómo se deben comportar en su vida privada, en sus relaciones laborales y sexuales, en su idea sobre la maternidad y en sus relaciones con los hombres; el principal objetivo del feminismo es que el Estado sea el pater familias que tutele a las mujeres, a las que dibuja como indefensas e incapaces. ¿Acaso no es lo mismo que aplicó el franquismo a través de la Sección Femenina de Falange, organización de mujeres liderada por Pilar Primo de Rivera? Ahora entendemos mejor por qué el referente de la izquierda Simone de Beauvoir copió los postulados de su obra, El segundo sexo (1949), biblia feminista por antonomasia, del panfleto La secreta guerra de los sexos (1948), escrito por la fascista española María Laffitte y Pérez del Pulgar, condesa de Campo Alange[16].
Los sindicatos hacen oídos sordos cada vez que una mujer es despedida de su trabajo por quedarse embarazada[17], cuando recibe presiones de su empresa para que aborte o para que no se coja la baja estando encinta. Los sindicalistas enarbolan la bandera violeta en sus manifestaciones del Primero de mayo, pero guardan silencio cuando una mujer recibe abusos sexuales por parte de alguno de sus jefes. Las asociaciones feministas nunca se pronuncian cuando los poderosos cometen crímenes sádicos y misóginos; o cuando algunos funcionarios violan y prostituyen a niñas secuestradas por el Estado en centros de menores tutelados; tampoco cuando los agresores sexuales que cometen violaciones grupales son manadas extranjeras[18].
Recordemos que fue el izquierdista Comité de Salvación Pública quien ordenó la ejecución de la feminista Olympe de Gouges durante la Revolución francesa, transformación política que, además de poner fin al intolerable atraso social que suponía la Europa del Antiguo Régimen, elaboró el modernísimo código civil de 1804 que reintrodujo en Europa occidental el derecho patriarcal romano catorce siglos después; una leyes que impedían a las mujeres votar, presentarse a los comicios, casarse, vender propiedades o trabajar sin permiso de su padre o marido. Recordemos que uno de los presidentes de la I República, Francisco Pi y Margall, máxima figura del progresismo republicano de finales del XIX, pronunció frases como «En el hogar doméstico, no fuera de él, ha de cumplir la mujer su destino», además de oponerse al acceso de las niñas a los estudios superiores. ¿Había alguna mujer en el Politburó estalinista? ¿Han leído las reflexiones misóginas de Ernesto «Che» Guevara? ¿Están al tanto de la tormentosa relación con el sexo femenino de políticos progresistas actuales como Pablo Iglesias, Íñigo Errejón o José Luis Ábalos? El feminismo es la peor forma de misoginia que existe en el Occidente actual, razón por la que la mayoría de feministas defiende el islam, y no pocas musulmanas se identifican con esta ideología.
Además de la lucha estratégica por el feminismo, habría que añadir la defensa que realiza la izquierda de los «derechos» de la comunidad LGTBIQ+, una tribu urbana que se caracteriza por su victimismo, superficialidad, hedonismo, materialismo, falta de pensamiento crítico, adhesión al capitalismo y alineación con los poderes del Estado. ¿Qué tiene que ver ser homosexual con tener que asumir todos estos antivalores?
La segunda obsesión de la izquierda es la promoción de la inmigración extranjera. Cuando vuestros parientes y compañeros de trabajo progresistas respaldan los fenómenos migratorios masivos están defendiendo (de manera consciente o inconsciente) los intereses de la patronal y del Estado; están fomentando el desarraigo y la aculturación; están promoviendo la explotación laboral de los migrantes y el dumping laboral contra los obreros autóctonos; están apoyando el vaciado de jóvenes en los países exportadores de mano de obra barata y poniendo en riesgo sus vidas en pateras y cayucos; están defendiendo un fenómeno completamente materialista e inmoral, una nueva forma de esclavitud, pues desean que sean africanos y suramericanos los que hagan los trabajos que (según ellos) nosotros ya no queremos hacer y paguen nuestras pensiones de jubilación; están siendo agentes del exterminio cultural de los pueblos europeos.
La izquierda se revela como una herramienta servil al gran capital, profundamente clasista, racista y esclavista. ¡Qué trabajen los moros y los negros (y lo hagan por unos pocos euros)!, dicen los discípulos de Marx… La izquierda es el instrumento que permite la colaboración ciudadana en el desarrollo del mayor genocidio de la historia de Europa, al ser abanderada del feminismo (ideología que ha conseguido que la tasa de fecundidad sea de 1,1 hijos por mujer) y del inmigracionismo (que permite la sustitución étnica y cultural de una Europa envejecida).
Mientras la propaganda, las instituciones políticas y la Iglesia católica nos intentan colar la supuesta «necesidad» de aceptar acríticamente la llegada de más de diez millones de jóvenes foráneos, la sociedad se hace preguntas, razón por la que tantos chavales se están yendo al lado oscuro de la ultraderecha para identificarse con el hipócrita discurso de partidos como Vox o Aliança Catalana. Políticos como Santiago Abascal, Sílvia Orriols o Xavier García Albiol canalizan el descontento social a través de una verborrea que criminaliza a los inmigrantes, pero no cuestiona el fenómeno de la migración masiva teledirigida por los Estados y las grandes corporaciones capitalistas. Más que los migrantes, nuestro problema son las migraciones[19], tanto de los que llegan como de los que marchan.
¿Es que la derecha no defiende los fenómenos migratorios, siendo este tipo de limpieza étnica una herramienta de gran utilidad para el Estado y el mundo de los negocios? La derecha se muestra populista y cínica, pues apoya con su voto en el Congreso las políticas que fomentan las migraciones masivas, al tiempo que buscan el voto de los electores de clase obrera, condenando y criminalizando a los inmigrantes que trabajan en sus empresas y mansiones[20]. Si leemos los programas electorales de partidos políticos aparentemente tan dispares como pueden ser Vox y PSOE, veremos que su propuesta es increíblemente parecida en materia de inmigración: todos están a favor de que sea legal, es decir, de que exista y, por supuesto, de que esté regularizada por el Estado al servicio de los intereses del gran capital[21].
Los nuevos fachas que destilan todo su odio en Internet dan por hecho que Franco odiaba a los moros y que los nazis debieron detestar, expulsar y eliminar a cualquier inmigrante que se atreviese a pisar el sacrosanto suelo del Reich de los mil años. Pero la realidad histórica vuelve a contradecir los discursos facilones aceptados en la actualidad. Para empezar, Franco, igual que Hitler, era un gran admirador del islam. Tanto es así, que el bando nacional o sublevado nunca hubiera ganado la llamada guerra civil sin el apoyo de 100.000 soldados marroquíes que dieron su apoyo al ferrolano, un dictador que prefería ser protegido por la Guardia mora, y no por militares cristianos. El disparatado mito de las bondades de al-Ándalus como paraíso en la tierra lo propagó el historiador Ignacio Olagüe, militante de las JONS (partido nazi español) y, más tarde, de Falange. Aunque Franco nunca llegó a ser tan islamófilo como lo fueron los nazis, que consideraban a la religión mahometana mucho más adecuada para facilitar la dominación de los pueblos europeos. El arquitecto y ministro de armamento Albert Speer hizo público el proyecto nacionalsocialista de islamizar Europa, un propósito que Alemania solo ha podido emprender décadas después, a través de su nueva herramienta imperialista: la Unión Europea. Una frase de Adolf Hitler que sorprenderá a unos cuantos es: «Nuestra desgracia ha sido tener la religión equivocada. ¿Por qué tuvo que ser el cristianismo, con su mansedumbre y flacidez? El islam habría sido mucho más compatible con nosotros»[22].
¿Los nazis perseguían a los inmigrantes extranjeros? La economía de guerra nazi estaba tan necesitada de mano de obra que, además del trabajo esclavo de los prisioneros políticos, raciales y de guerra internados en los campos de concentración, el gobierno de Hitler introdujo en Alemania a 13,5 millones de inmigrantes extranjeros durante la llamada Segunda Guerra Mundial, 10.000 de ellos españoles. Los nazis prometían buenos salarios y condiciones laborales dignas, pero los trabajadores foráneos acababan siendo engañados y explotados.
Ser proislam y proinmigración parece muy progresista, pero no es más que adoptar la misma postura que emprendieron, ya en el siglo pasado, nazis y fascistas. Feminismo e inmigracionismo expelen un desagradable tufo nazi. Los partidarios de los brazos abiertos incurren en un habitual desprecio a las culturas y genes europeos y colaboran con el exterminio étnico de nuestros pueblos; el feminismo discrimina a los hombres por tener más testosterona y cromosomas XY, es decir, por su naturaleza biológica, tal y como hizo Hitler con judíos y gitanos.
Junto a estos dos frentes abiertos, el tercer campo de batalla de la izquierda es la defensa del denominado estado del bienestar. Pensiones de jubilación, educación gratuita, asistencia sanitaria universal, prestaciones por desempleo, enfermedad o accidente laboral son, indiscutiblemente, herramientas que han hecho más fácil la vida de la clase trabajadora europea. Tan maravilloso parece el estado de bienestar que hasta la mayoría de los anarquistas lo defienden… Pero los gobiernos de izquierda se han dedicado en los últimos años a recortar estas prestaciones al mismo ritmo que los gobiernos de la derecha[23], al tiempo que han seguido aumentando los impuestos indirectos y las tasas impuestas a los trabajadores, asalariados y autónomos[24].
En todo caso, ¿qué gana la clase trabajadora con el estado de bienestar? Por cada 10 euros que los currantes pagan en concepto de impuestos, el Estado les devuelve 7 en forma de prestaciones sociales; y estos servicios resultan insuficientes, no pocas veces son totalmente innecesarios, suelen ser fundamentalmente propagandísticos, resultan demasiado caros, casi siempre están mal gestionados, tienen como primer objetivo enriquecer a determinadas empresas afines al gobierno de turno o aumentar el número de clientes-funcionarios, se distribuyen de manera injusta y contribuyen a la creación de una clase parasitaria, cada vez más numerosa, que vive de la sopa boba institucional. ¿No sería económicamente más eficiente recuperar la soberanía familiar y comunitaria en materia de sanidad, cuidados, asistencia y educación? ¿O recuperar instituciones ancestrales comunitarias como la hacendera o la atsolorra?[25] ¿No sería también más humano?
El estado de bienestar es insostenible y por esa razón está siendo desmantelado, pero ya ha cumplido su función como herramienta del poder concentrado para destruir la familia y las buenas relaciones de vecindad; debilitar, irresponsabilizar, infantilizar y convertir en dependientes a los contribuyentes; aumentar en flecha los impuestos y el número de personas improductivas; y multiplicar el número de funcionarios. Es por ello que partidos de izquierda y sindicatos solamente organizan protestas y movilizaciones para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores públicos, olvidándose por completo de los operarios de fábricas, oficinas, restauración, comercios, obras y servicios de la empresa privada.
El estado de bienestar nació a finales del XIX por obra del canciller de hierro, el estadista prusiano Otto von Bismarck, conservador y aristocraticista[26]. El estado de bienestar que hoy reivindica la izquierda española lo inauguró el franquismo a través de la Ley 193/1963 sobre Bases de la Seguridad Social, que amplió el Seguro de Enfermedad creado en 1942 y que mejoró la Ley General de la Seguridad Social de 1966. ¿Era Franco un hombre sensible y preocupado por el bienestar de su pueblo? ¿Era Franco un progresista disfrazado de facha? ¿O es el estado de bienestar una herramienta de dominación social, fiscalización, crecimiento estatal y concentración del poder? Elijan ustedes.
¿LOS FACHAS SON DE DERECHA O SON DE IZQUIERDA?
El NSDAP, el Partido Nazi, se denominaba «socialista» y «de los trabajadores»; el discurso de Hitler era racista, antijudío y militarista, pero también marcadamente anticapitalista. Entre los 20 puntos del programa del Partido Nacionalsocialista alemán de 1920 se encontraban la nacionalización de grandes consorcios industriales, la repartición de los beneficios de las empresas entre sus empleados, la condena del préstamo y la economía especulativa, la regulación estatal de salarios y precios, etc. ¿Quién puede negar que los nazis eran de izquierda? ¿Quién puede negar que los nazis eran de derecha?
Benito Mussolini había liderado el ala radical del Partido Socialista Italiano y tradujo a este idioma varias obras de su admirado Karl Marx; aunque la gran obra del maestro de escuela no fue esta, sino construir el fascismo, una versión nacionalista del bolchevismo marxista en la que el Estado permitía un determinado tipo de propiedad privada, es decir, lo mismo que estaba aplicando Lenin en la Unión Soviética durante la guerra civil rusa, y que se denominó «Nueva Política Económica».
Mientras Mussolini construía el fascismo en Italia hace unos cien años, el sindicalista de la UGT Francisco Largo Caballero se convertía en mano derecha del dictador Miguel Primo de Rivera, muy amigo, a su vez, de su homólogo italiano. El socialista Largo Caballero fue el encargado de calmar las ansias revolucionarias de los trabajadores ibéricos para que admitieran de buen grado la dictadura ultraderechista, siendo nombrado secretario de Estado para dirigir un modelo sindical en el que el Estado, gobernado por una junta militar, mediaba en los conflictos laborales entre obreros y patronos.
El hijo del dictador fue José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, versión española del fascismo italiano. La Falange tenía un discurso descaradamente izquierdista. Y si no lo creen, lean algunos de los puntos que he seleccionado de entre los 27 que conformaban el programa electoral de Falange Española de las JONS de cara a las elecciones generales de febrero de 1936.
- El Estado nacionalsindicalista no se inhibirá cruelmente de las luchas económicas entre los hombres, ni asistirá impasible a la dominación de la clase más débil por la más fuerte (…)
- La riqueza tiene como primer destino –y así lo afirmará nuestro Estado– mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos.
- El Estado reconocerá la propiedad privada como medio lícito para el cumplimiento de los fines individuales, familiares y sociales, y la protegerá contra los abusos del gran capital financiero, de los especuladores y de los prestamistas.
- Defendemos la tendencia a la nacionalización del servicio de Banca y, mediante las corporaciones, a la de los grandes servicios públicos.
- Todos los españoles tienen derecho al trabajo. Las entidades públicas sostendrán necesariamente a quienes se hallen en paro forzoso. Mientras se llega a la nueva estructura total, mantendremos e intensificaremos todas las ventajas proporcionadas al obrero por las vigentes leyes sociales.
Igual que el Régimen de 1978 se fundamenta en una partitocracia que engaña a los votantes con una rotación periódica de gobiernos del PSOE y del Partido Popular, el régimen anterior, el del general Franco, también basculaba entre la izquierda falangista (de Girón de Velasco, Serrano Suñer o Fernández-Cuesta) y la derecha, más capitalista y obsesionada con el crecimiento económico, representada por los tecnócratas del Opus Dei (Carrero Blanco, López Rodó, Ullastres Calvo, López Bravo…), los mismos que fundaron Alianza Popular, germen del PP, tras la muerte del Caudillo. ¿Qué factor mantenía unidas a las dos facciones ideológicas del Régimen en torno a la figura del Caudillo? La preeminencia del Estado y la represión de las libertades.
Si el Opus creó el Partido Popular, ¿qué hicieron los falangistas en 1975? La mayoría supo reciclarse para adaptarse a los nuevos tiempos y se convirtieron en socialistas de toda la vida, como Pepe Bono y Pepe Barrionuevo[27]. ¿Qué es lo que tienen en común sociatas y peperos, Vox y Sumar, ERC y Junts, PNV y EH Bildu, El País y ABC, la COPE y la SER? Que todos ellos son lobeznos que maman de los pechos de los presupuestos generales y el Banco de España, que todos ellos sirven a los intereses del organismo estatal, del mismo modo que sirve al Leviatán el expresidente del gobierno Felipe González Márquez, el mismo militante socialista que ha expresado públicamente su voluntad de apartar del gobierno a su camarada Pedro Sánchez, porque ya no resulta útil a los intereses del Reino de España.
¿QUÉ RUMBO DEBEMOS TOMAR?
Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás. Un, dos, tres… Antes los niños jugaban en su casa y cantaban la canción de Enrique y Ana, pero ahora tienen que ir a la guardería donde una mujer vestida con bata y que les habla raro, como si los niños fueran tontos en vez de niños, les obliga a escoger su color favorito. ¿Por qué tenemos que tener un color favorito? ¿Puede haber algo más absurdo? Pero, de esta manera, los niños se acostumbran a elegir entre las pobres alternativas que nos ofrecen los que detentan el poder (en este caso el de la educadora de infantil), unas opciones tan ajenas a los complejos matices de la realidad, tan simplistas, monocordes y artificiales como los colores chillones que decoran las aulas de los presidios de vuestros hijos y nietos.
Votar a la izquierda es saber que te van a engañar. Votar a la derecha es saberse derrotado. ¡Basta ya de caer en la falacia del falso dilema![28] ¡Basta ya de identificarse con un partido o con una ideología política! No esperes a que los demás hagan algo por ti: hazlo tú mismo. Y no lo hagas solo: hazlo en compañía de tus iguales, no de personas con cargo y la cuenta corriente llena de ceros. ¡Que no te engañen! Y para ello, este decálogo puede resultarte de cierta utilidad:
- Antes de votar, recuerda Los Diez Mandamientos de la «Democracia»: 1) no votarás al rey; 2) no votarás al presidente (lo votan los diputados, no los electores); 3) no votarás a ningún miembro del poder judicial; 4) no votarás al Estado Mayor del ejército español o de la OTAN; 5) no votarás a los jefes de las distintas policías; 6) no votarás a ninguno de los altos funcionarios del Estado o de la Unión Europea que marcan el rumbo de tu vida; 7) no votarás a los miembros de los consejos directivos de ninguna gran empresa o banco; 8) no votarás a los altos funcionarios del Banco Central Europeo que dirigen la marcha de la economía; 9) no votarás a los responsables de los medios de comunicación, las redes sociales, la industria cultural o las diferentes iglesias y credos religiosos; y 10) no votarás a ninguno de los rectores de la Universidad que deciden qué es verdad y qué es mentira. En todo caso, el político que recibe tu sufragio hará lo que le diga su partido y no lo que te prometió.
- Los diputados, senadores, eurodiputados, diputados autonómicos y concejales elegidos en los procesos electorales tienen, efectivamente, un poder real y decisorio. Pero solo constituyen uno más de los muchos poderes que conforman el Estado u organismo de concentración de la voluntad de poder de las élites. El poder va mucho más allá del legislativo, incluso en un Estado de derecho. ¿Es que no existen los poderes militares, policiales, económicos o ideológicos?
- La financiación de los partidos políticos a través de partidas presupuestarias y créditos bancarios impide de facto que cualquier ciudadano pueda ser elegido en unos comicios sin contar con el consentimiento del sistema de dominación.
- Los medios de comunicación de masas vulneran la libertad de conciencia de los votantes. Así que el resultado de las elecciones suele ser el que conviene a los poderes fácticos en cada momento. ¿Hay que recortar derechos y libertades, subir los impuestos de manera extraordinaria y empeorar las condiciones de la clase trabajadora? Gana la izquierda, como lo hizo en 1982, 2004 y 2017. ¿Toca abrir las puertas a la llegada masiva de inmigrantes extranjeros (1996) o recuperar el servicio militar y prepararnos para una posible guerra? ¿Quién creen que ganará las elecciones generales del próximo año 2027?
- La única democracia posible es la democracia directa ejercida a través de asambleas locales en las que estén representados todos los vecinos de una comunidad; asambleas que deben ser completamente soberanas.
- Los delegados y comisionados de esas asambleas nunca pueden ser políticos profesionales que representen al pueblo y decidan en su nombre, sino portavoces que trasladen a asambleas superiores los acuerdos tomados por mayoría y que se ganen la vida con su trabajo.
- Los cargos deben ser rotatorios, provisionales y nunca remunerados. Las responsabilidades políticas y militares deben ser asumidas por deber cívico, nunca por interés particular.
- Aceptar cualquier teoría, religión o ideología supone renunciar a tener pensamiento propio, simplificar la comprehensión de la realidad e intentar encajar cualquier problema social en el marco teórico que el seguidor ha decidido adoptar, sacrificando la verdad a unos ideales que sirven a los intereses del poder que los ha creado y difundido.
- Tomar partido en los conflictos entre sectores de la élite te convierte en un cliente, en un secuaz al servicio del grupo de poder al que has decidido apoyar. La política y el sindicalismo son ascensores sociales de trepas que quieren incrementar sus ingresos monetarios, trabajar menos o disfrutar de una parcelita de poder para presumir, ejercer la voluntad de poder o tener relaciones sexuales. Si, encima, no sacas ningún beneficio personal, ¿por qué te sigues empeñando en identificarte con una facción determinada?
- Haz una purga interna y libérate de todas esas ideas que has asumido y que no son tuyas. Renuncia a aquello que creías que era parte de tu cosmovisión y supera el duelo. Cuando estés libre de prejuicios, puedes leer el librito Bases para una revolución integral (disponible en Editorial Bagauda). No te preocupes. No es una nueva teoría. Sus autores no deseamos el poder ni la riqueza. Léelo y búscate la vida. Asóciate con más gente y emprende el camino de la revolución integral.
Notas
[1] A los pies del caballo. Narcotráfico, heroína y contrainsurgencia en Euskal Herria (2016) de Justo Arriola.
[2] El partido del No a la guerra, el del boicot a Eurovisión por la presencia de Israel, es paradójicamente el mismo que metió a España en la alianza militar norteamericana el año 1986.
[3] El ominoso Felipe González cerró los Altos Hornos de Vizcaya y la siderúrgica del puerto de Sagunto, además de reducir al mínimo la extracción de carbón en Asturias y León y la producción naval de los astilleros de Vigo, Cádiz y Ferrol, perdiendo su trabajo (estable y bien remunerado) unos 850.000 obreros. España se convirtió en una economía de servicios temporales y mal pagados.
[4] La Reforma Laboral de 1984 impulsada por el PSOE de Felipe González acabó con la obligatoriedad de los contratos laborales llamados «fijos», instaurando la precariedad en el empleo, sin que el porcentaje de parados disminuyese, tal y como preveía la ley.
[5] La Ley 14/1994, impulsada por el mismo partido, además de permitir la llegada de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT), instauró el «contrato de aprendizaje» que permite a los empresarios contratar a jóvenes que no llegan a cobrar el salario mínimo, si es que cobran.
[6] La Reforma Laboral del año 2010, impulsada por el gobierno socialista del ahora imputado José Luis Rodríguez Zapatero, rebajó de 45 a 33 días por año trabajado la indemnización por despido improcedente, llegando a los 20 días si la empresa tiene pérdidas recurrentes.
[7] En 1985, González aumentó el período mínimo de cotización para cobrar una pensión: de 10 a 15 años trabajados, ampliando de 2 a 8 años el periodo considerado para calcular la base reguladora. El boliviariano Zapatero amplió de 15 a 25 años el período mínimo de cotización, aumentando la edad mínima de jubilación de los 65 a los 67 años de edad.
[8] La charla del pescado (2000), canción de Juan Perro, incluida en su álbum Mr. Hambre.
[9] Tigres y leones fue compuesta e interpretada por el italiano Rocco Walter Torrebruno Orgini en programas televisivos infantiles de RTVE, como Sabadabadá.
[10] Los conceptos «izquierda» y «derecha», aplicados a la política, nacieron con la Revolución francesa, cuando los diputados elegidos por sufragio restringido de una minoría de hombres ricos y granpropietarios se sentaban juntos en el nuevo parlamento de Francia en función de sus amistades personales e intereses políticos. Tanto conservadores como progresistas eran hombres ricos que compartían la ideología liberal, así que partidarios de acabar con el derecho consuetudinario y la cultura popular, industrializar el país e implantar el capitalismo, incrementar la recaudación impositiva para fortalecer el ejército, imponer el patriarcado y obligar a todos los hombres franceses a dar la vida por la patria en las guerras imperialistas, así como expropiar las tierras comunales para ponerlas a la venta y entregárselas a una minoría de terratenientes.
[11] Santiago Carrillo tenía 21 años y ya era Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid que organizó el gobierno de la II República española, en plena guerra civil. El militante de las Juventudes Socialistas Unificadas ordenó la ejecución extrajudicial de unos 2.500 civiles entre noviembre y diciembre de 1936. Los represaliados eran falangistas y conservadores, pero también religiosos, burgueses, aristócratas y cualquier persona que hubiera sido acusada de «faccioso».
[12] Que la reina Letizia Ortiz o la riquísima banquera Ana Botín O'Shea se declaren orgullosas feministas, igual que casi todas las actrices y cantantes de moda, ¿no les dice algo?
[13] Junto a Betty Friedan, el principal referente del feminismo de la segunda ola en los Estados Unidos es Gloria Steinem quien, en 1967, admitió que pertenecía a la CIA, sección de inteligencia del ejército norteamericano que financió su labor propagandística. ¡Resulta increíble que, siendo tan guapa, nadie se percatara de que Steinem no podía ser una verdadera feminista!
[14] Aunque hay muchas más ideólogas feministas afectadas por diferentes problemas de salud mental, podemos centrarnos en Shulamith Firestone, Kate Millett y Valerie Solanas. Firestone, inspiradora del llamado feminismo radical, sufría esquizofrenia severa, pasó buena parte de su vida en sanatorios y murió sola por desnutrición en un apartamento de Nueva York. Millett, novelista y ensayista marcadamente androfóbica, fue quien definió el concepto de «patriarcado», al menos tal y como lo entiende el feminismo; Kate Millett sufría trastorno bipolar y fue ingresada contra su voluntad en un manicomio, atropello que desde aquí reprobamos y denunciamos. La más loca de todas fue, sin duda, Valerie Solanas, autora del Manifiesto SCUM (1967), el Mein Kampf feminista que propone el exterminio de todos los hombres. Solanas era esquizofrénica e intentó asesinar a Andy Warhol.
[15] Simone de Beauvoir, santa matrona del feminismo sádico y pedofóbico, era nieta del rico banquero francés Gustave Brasseur, caído en desgracia tras defraudar millones de francos durante la Primera Guerra Mundial.
[16] El mejor análisis para refutar el feminismo lo han realizado María del Prado Esteban Diezma y Félix Rodrigo Mora en su obra Feminicidio o autoconstrucción de la mujer. Recuperando la historia (2012).
[17] Aunque, desgraciadamente, esta situación se da con mucha frecuencia, el caso más paradigmático es el de la actriz Aina Clotet, despedida en el año 2018 por la empresaria teatral y actriz Leticia Dolera, una pija catalana que saltó a la fama por su activismo feminista. ¿Cuál fue la causa del despido? Clotet comunicó a Dolera que estaba embarazada.
[18] Consultar mi primer libro, El Minotauro en Alcàsser. Crimen sádico, voluntad de poder y feminismo de Estado (2020), disponible en Editorial Bagauda.
[19] Ni demonios ni santos. El migrante es la principal víctima del esclavismo contemporáneo, pero también es responsable de su triste destino. Es él quien renuncia a solucionar los problemas económicos, políticos o sociales de su país de origen. Es él quien renuncia a contribuir con su esfuerzo al bienestar de su pueblo. Es él quien abandona a sus padres y abuelos a su suerte, a veces incluso a sus propios hijos. Es él quien arruina a su familia para que le paguen el billete hacia el «paraíso». Es él quien, lejos de admitir que se ha equivocado, renuncia a regresar a su tierra pese a verse en una situación personal y económica desesperada en el país de acogida. Es también el inmigrante quien renuncia a integrarse en el país occidental al que ha emigrado; el que satura sus servicios sociales; el que infla el precio de la vivienda; el que acepta salarios irrisorios, echando por tierra los logros laborales y civilizatorios de nuestros ancestros. El inmigrante debería regresar a su país de origen, pero en ningún caso ser expulsado por la fuerza. Y, en caso de no querer marcharse, el inmigrante tiene el deber de hacer suyos lo valores positivos de las diferentes culturas europeas y combatir al Estado y al capitalismo, únicos responsables de su fracaso vital.
[20] Durante el primer mandato de Donald Trump llegaron a EE. UU. más inmigrantes extranjeros que durante la primera legislatura de Barack Obama, y eso a pesar de que Trump ganó las elecciones con un discurso muy crítico con los inmigrantes. ¿A qué se debe esta paradoja? Cuando la economía va bien, el país requiere más mano de obra esclava. Además, el presidente no tiene el suficiente poder para imponer su criterio frente a los intereses del propio Estado y la gran empresa, así que los discursos xenófobos de la ultraderecha nunca son sinceros. Otro ejemplo: fue durante la presidencia del derechista José María Aznar cuando el Estado español abrió las puertas a la inmigración masiva con la primera Ley de Extranjería, la Ley Orgánica 4/2000 que garantizaba el acceso universal a la sanidad y a la educación para cualquier extranjero sin papeles, así como su regularización por arraigo. Fue Aznar quien ordenó por decreto la regularización extraordinaria de más de medio millón de extranjeros en los años 1996, 2000 y 2001.
[21] Y por si no se lo creen, esto dice el programa electoral del PSOE respecto a la inmigración: «La inmigración no solo constituye un fenómeno inevitable (…)». ¿A que parece una frase extraída del Antiguo Testamento? «(…) sino que resulta además un proceso absolutamente necesario». ¿Necesario para quién? «Tanto la sostenibilidad de nuestro sistema público de pensiones como nuestro mercado laboral van a necesitar, con total seguridad, un complemento migratorio». Por el interés te quiero, Andrés… ¿Y cómo será esa inmigración? «regular, ordenada y segura», porque: «La persona inmigrante es sujeto de derechos, y también de obligaciones». ¿Qué dice Vox al respecto? «La inmigración se afrontará atendiendo a las necesidades de la economía española y a la capacidad de integración del inmigrante. Se establecerán cuotas de origen privilegiando a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos de amistad y cultura con España». ¿Inmigración a la carta? ¿No es lo mismo que dice el PSOE pero con un lenguaje más crudo, más facha y más patriotero? Un discurso idéntico es el de la formación independentista de ultraderecha Aliança Catalana: «Si nos hace falta inmigración esta tiene que ser tan solo la que nos beneficie económicamente», al mismo tiempo que defiende «una política migratoria restrictiva» y «la integración de los inmigrantes legales» (traducido del catalán). Izquierda y derecha, misma mierda son.
[22] A esta frase del Führer podemos añadir otras: «Si los árabes hubieran ganado la batalla de Poitiers, el mundo hoy sería mahometano. Habrían impuesto una religión que creía en difundir la fe por la espada y subyugar a todas las naciones. Los pueblos germánicos se habrían convertido en herederos de esa religión. Tal credo era perfectamente adecuado para el temperamento germánico»; o: «El islam es una religión de hombres. Asegura a los soldados un paraíso terrenal con ríos de vino y huríes; esto es mucho más adecuado para el temperamento germánico que la charlatanería sacerdotal cristiana». El jefe de las Waffen SS, Heinrich Himmler, pronunció frases similares.
[23] El pepero Mariano Rajoy, en el año 2012, introdujo el copago farmacéutico y redujo el personal sanitario; encareció las tasas universitarias y aumentó la ratio de alumnos por aula en un 20%; y también rebajó la cuantía del subsidio por desempleo del 60 al 50% de la base reguladora a partir del séptimo mes de percepción. Pero es que el sociata Felipe González ya había reducido de manera más notable la prestación por desempleo en el año 1992; mientras que el ínclito Zapatero, del mismo partido de izquierda, aumentó los precios de los medicamentos y frenó la Ley de Dependencia que él mismo había anunciado a bombo y platillo.
[24] El derechista Mariano Rajoy subió el IVA general del 18 al 21%, y del 8 al 10% el reducido, siendo el Impuesto sobre el Valor Añadido el más injusto para con la clase trabajadora; también subió el IRPF a los asalariados. Aumentó el IBI, eliminó la deducción por la compra de vivienda habitual y aumentó los impuestos de circulación y a los carburantes. Pero es que los gobiernos de izquierda han hecho exactamente lo mismo. Tanto José Luis Rodríguez Zapatero como el aspirante a autócrata Pedro Sánchez han subido de manera notable los impuestos que gravan a la clase trabajadora, especialmente en lo referente al incremento de las bases mínimas de cotización, incremento del IVA (2010) y creación de nuevos impuestos medioambientales.
[25] El auzolan es el trabajo comunitario de las localidades vascas, denominado vereda entre los castellanoparlantes de Álava. En Castilla hay denominaciones para trabajos vecinales similares, como las de hacendera, huebra o adra. En el País valenciano se practican el tornallom y el tornajornal; en Cataluña el treball en comú; en León la facendera; en Asturias la sestafeira, llamada sextaferia en Cantabria; y en Galicia la veciña, veceira o roga. La atsolorra consiste en el apoyo comunitario que las mujeres vascas de una localidad prestan a la madre que ha tenido hijos.
[26] Tras la reunificación alemana, Bismarck introdujo los seguros de enfermedad, accidentes, discapacidad y jubilación (1883-1889).
[27] La mayoría de dirigentes del PSOE de Felipe González proceden de familias castrenses. Alfonso Guerra es hijo del condecorado brigada militar Julio Guerra, participante del golpe de Estado que se alzó contra la II República. Alfredo Pérez Rubalcaba era hijo del militar y rico empresario Alfredo Pérez Vega. Manuel Chaves es hijo del teniente-coronel Antonio Chaves Plá, amigo de Franco. El sucesor de Chaves en la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, es hijo del oficial del ejército Octaviano Griñán Gutiérrez, destinado al palacio del Pardo para defender la integridad del Caudillo. José Bono es hijo del alcalde falangista de Salobre, José Bono Pretel. María Teresa Fernández de la Vega es hija del abogado falangista, premiado por el Régimen, Wenceslao Fernández de la Vega Lombán. Y así podríamos escribir muchas líneas, con el padre de Vicente Álvarez, un guardiacivil represor del maquis; el padre de Mariano Fernández Bermejo, oficial del ejército y falangista, igual que el progenitor de Manuel Marín; como falangista era el padre de José Enrique Soriano; José María Barreda era el hijo del cacique franquista de su comarca; Pasqual Maragall era la mano derecha del sempiterno alcalde franquista de Barcelona, José María Porcioles; el cántabro Miguel Ángel Revilla no necesitó ser hijo de falangista, sino que él mismo lo fue en su juventud; Carmen Romero, primera esposa del capo del PSOE, es hija del coronel franquista Vicente Romero y Pérez de León. Curioso partido el de los obreros…
[28] La falacia de falsa dicotomía o de falso dilema es un error de razonamiento donde se presentan solo dos opciones mutuamente excluyentes como si fueran las únicas posibles, ignorando deliberadamente un espectro más amplio de alternativas y matices.
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