Editorial 40 - Una guerra al gusto del público

Publicado el 1 de julio de 2026, 14:32

Por Jesús Trejo

Mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa. Decidí salvar el fuego. Jean Coucteau, “sauver le feu”

 

Domingo, 14 de Junio, Paseo de coches del Retiro, Madrid. La 85 edición de la Feria del libro va llegando a su fin. Durante 15 días  los divos literarios  se han acercado a su público consumidor, con la mejor de sus sonrisas para ocultar la demofobia típica de su profesión. Sin embargo, ninguno parece percatarse de que las 750.000 personas asistentes en estas dos semanas han estado rodeadas de fotografías de gran tamaño de la exposición “espacios naturales”, algunas claramente belicistas, contando las bondades que el ejército español realiza en dichos entornos , supuestamente protegidos y preservados por el magnánimo y conservacionista ministerio de Defensa.

 

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Con toda la desfachatez del mundo, las maquinarias de destrucción natural y humana que son los institutos armados se arrogan el título de defensores del medio ambiente, para justificar la ocupación despótica de 135.000 hectáreas de terreno para uso exclusivo de sus maniobras, que antaño eran parte del acervo comunal de aldeas y pueblos, y preparar futuras devastaciones en escenarios de operaciones que serán barridos por drones, artillería pesada o carros de combate.

 

Según estimaciones modestas, el aumento prescrito a los países de la OTAN del complejo militar-industrial  del 3% ( y que en realidad será casi el doble), supondrá emitir 2300 toneladas de CO2 hasta el año 2030, el equivalente al consumo anual de Japón y Brasil juntos[1], mientras que los espectaculares cementerios bélicos, como el  nuclear de armamento obsoleto en el Ártico, contaminan con su toxicidad latente y degradan espacios naturales por los desechos inutilizados irremisiblemente  para evitar que el enemigo copie tecnología y material..

 

El mutis del mundo intelectual, supuestamente el más refractario a la injerencia de lo castrense en la sociedad civil y mucho más en el ámbito de la cultura, ante la descarada maniobra propagandística del ejército,  muestra bien a las claras el hermanamiento en las sociedades líquidas de los diferentes ámbitos del poder, donde su versión dura o expeditiva y su parte blanda o persuasiva se permean mutuamente para que los súbditos de cada Estado acepten con resignación el hecho del enfrentamiento bélico como algo natural y propio de la condición humana, y no de las estructuras estatales que pastorean a sus ciudadanos.

 

Cervantes ya apuntó que quien manda en el combate es el espíritu de los combatientes, bien sea la libertad o la cobardía felona. Por eso en vez de referirnos a las batallas como hechos de armas, sería mejor llamarlos hechos de “almas" , y este componente moral determina a su vez el tipo de armamento, en función de cómo se conciba la existencia humana, como fin o como medio. Mientras que las milicias populares fundamentaban su fortaleza en el valor de cada vida individual, eligiendo tácticas y métodos que no rechazaban la proximidad con el enemigo, concediéndoles con ello el mismo trato igualitario ante la vida o la muerte[2], a medida que la institución estatal se impone sobre la soberanía popular, sus armas buscan alejarse lo más posible del enfrentamiento cuerpo a cuerpo, introduciendo las armas de fuego, (arcabuceros, artilleros), en tanto máquinas demoníacas que impiden demostrar el valor y demás virtudes a los contendientes[3].

 

Desde la introducción de cadenas de montaje fordianas a principios del siglo XX, el tejido industrial y el cultural han reservado un espacio estratégico para ser reconvertido en soporte de insumos militares, En confrontaciones anteriores, las máquinas de tractores que presuntamente iban dirigidas a liberar a los campesinos de los rudos trabajos agrícolas, en realidad eran un reservorio para la creación de tanques, mientras los pesticidas y fosfatos presentados como los garantes de la cosecha tenían realmente el objetivo de crear armas químicas. Había poco de libre mercado y mucho de mano invisible estatal en estas ramas de la inversión “privada”. Por el lado simbólico, tan necesario para implicar a la población a la empresa expansionista propia de los Estados, la extensión de la enseñanza obligatoria hasta la pubertad y la promoción del deporte de masas han sido las tapaderas idóneas para introducir el chauvinismo patriotero y reconciliar a las masas con la insignia propia de su país. En nuestro caso, dado el secular repudio que producía la enseña rojigualda por estar íntimamente vinculada al bando franquista, se ha dedicado un esfuerzo especial por recuperar la confianza en la marca España, mediante la instrumentalización de las proezas de deportistas “españoles”, convenientemente agasajados por sus servicios: “yo soy español, español, españoool”

 

Con todo, las derivas a la confrontación armada propias de las instituciones estatales en su irreprimible deseo expansionista, se encuentran hoy en Occidente con un problema que va a costar superar, y es la inercia bienestarista en el seno de sus sociedades. De momento, parece ser que el iluso panfleto de John Lennon domina la conciencia colectiva[4] y hay poco compromiso con la seguridad nacional. Las anteriores contiendas imperialistas se dieron alistando gente en su mayoría criada en la vida rural, con altas capacidades de autosuficiencia, y muy resistentes para soportar las difíciles condiciones de las campañas expedicionarias. Hoy ya prácticamente ese nicho de reclutamiento no existe en Europa. Esto explica por un lado la inversión en armamento teledirigido y por otro lado los flujos migratorios.

 

La guerra de Ucrania ha indicado la nueva forma de dominar el campo de batalla. La microaeronaútica ha permitido una relativa suplantación del enfrentamiento, que parcialmente mitigue la falta de tropas de infantería para amenazar un territorio. Los acuerdos que la industria del automóvil europea ha alcanzado con los grandes productores de la industria militar para crear drones[5]  es la última muestra de esta gran fusión familiar entre los intereses del estado y su hijo predilecto, el capital. Pero los sindicatos, tan comprometidos en la preservación de los puestos de trabajos y en la diversificación inclusiva, no han hecho un mínimo reproche a esta invitación de los ministerios de la Muerte.

 

Por otro lado, la visita papal a la puerta principal de entrada de emigrantes a Europa, Islas canarias, junto con Lampedusa, nos habla de la segunda gran baza de las elites mandantes en Europa, incorporar a gentes foráneas para nutrir las desvalidas filas de sus institutos armados, con el caramelo de nacionalidad, sueldo fijo y alojamiento. Que la máxima expresión operativa del Estado como la Guardia Civil haya incorporado en la última promoción de aspirantes a un total de 85 extranjeros (nacionalizados), nos permite anticipar la gestación de un alto mando multicultural que pueda mandar sobre tropa oriunda de dichos países.[6] El decisivo papel en sostener los intereses del estado y el gran capital por parte de tropas  coloniales de los regulares de Ceuta y Melilla como la Legión en la guerra civil, hace que el ejército español tenga una holgada experiencia de integración en sus filas de personas desarraigadas, demandantes de un paternalismo despótico como es el castrense.

 

En 1912, Vladimir Maiakovsky, junto con otros artistas, escribe “una bofetada al gusto del público”, un almanaque poético visual inspirado por la corriente futurista inaugurada por Marinetti[7], suscitando imágenes y sonidos que rompían la placidez de la cuarta pared, en este caso el lector apoltronado y complaciente del simbolismo de comienzos de siglo XX. Era la antesala de la I Guerra Mundial. Por esas coincidencias diacrónicas de la Historia, que refrendan el dicho de que los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetir sus errores, lo cierto es que estamos en un momento parecido, en los preparativos previos a las carnicerías globales con que los Estados suelen hacer un reseteo sangriento en su forma de imperar, gracias al diapasón histórico que nos hace ir de épocas de destrucción que crean espíritus fuertes, hacia épocas bienestaristas con espíritus blandos que llevan al hastío vital, propiciando un repudio visceral fácilmente manipulable por los  fascismos estatólatras de un signo o de otro, y volver a repetir el ciclo. Y en este movimiento basculante, los dominadores juegan sus bazas para hacer tragar de nuevo la rueda de molino castrense a las gentes del común. Hoy se está gestando una nueva cachetada a los pueblos del mundo. Mientras tanto, los intelectuales y las fuerzas sindicales callan y miran a otro lado, compartiendo la responsabilidad de arrastrar a la destrucción a millones de seres humanos en otra guerra fratricida.

 

Pero las cosas no se repiten literalmente. El manifiesto futurista ya no es asimilable, y el militarismo expansionista ha de adaptarse a la decadencia física y a la nueva mentalidad acomodaticia.  La actual forma de guerra teledirigida y virtual, hace factible la incorporación de masas sedentarias a las tareas operativas, y a sectores de la población antes periféricos del combate, como mujeres o personas mayores, que dado el cambio en la pirámide poblacional, demanda la realidad… El querido sillón del videojuego será lo poco que se salve del desmantelamiento del estado de bienestar para incorporarla a la sala de operaciones. La asepsia de la pantalla permitirá al principio superar el horror del contacto directo con los asesinatos en masa, y las reticencias al conflicto de las sociedades hipersensibles se verán atenuadas con ese alejamiento cobarde del lugar de combate. Momentáneamente. Hasta que de nuevo la precariedad vinculada a la economía de guerra cree espíritus fuertes dispuestos al cuerpo a cuerpo, y se vuelva a tensar las costuras del mejor de los mundos posibles. Esa situación será propicia para saltos de conciencia que inciten a un sector importante de las clases populares al cuestionamiento de todo el engranaje de dirección a distancia, no solo de la guerra, sino de la sociedad civil, haciendo plausible formas de gobierno de proximidad, directa y no mediada.

 

La RI no acepta el pacifismo que sirve de cobertura a los poderes establecidos, dejando indefenso al pueblo. Entendemos que el cambio civilizacional debe sobrevenir favorecido por una fase de caos y destrucción entre los ávidos contendientes internacionales, y entre esa destrucción tendrá una oportunidad la propuesta comunal. Por eso, en vez de solamente maldecir el incendio que se está gestando en el horizonte cercano, entendemos que en la fragua de ese fuego podremos convertir la vieja chatarra en un nuevo tipo de aleación, más adaptada a las necesidades humanas y no al servicio de estructuras de dominación ajenas a la comunidad.

 

Salvemos en lo posible a las personas que están dentro de este edificio institucional con propuestas de construcción social y de autoconstrucción, y dejemos que el fuego consuma el resto...  

 

Notas

[1] “!Ay, señor, pero qué bonita es la guerra!” Le monde diplomatique, núm 367, mayo 2026

[2] La tauromaquia es la última expresión artística de esta cosmovisión tanática donde si tienes que arrebatar la vida de algo tienes que exponer físicamente la tuya.

 

[3] “ Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería, ..con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que, sin saber cómo o por dónde…llega una desmandada bala, disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar de la maldita máquina,  y corta y acaba en un instante con los pensamientos y vida de quien merecía gozar luengos siglos, “discurso de las armas y las letras”, cap XXXVIII, parte I Don Quijote

 

[4] “Imagina que no hay países, no es díficil hacerlo, que no hay nada por lo que matar o morir”  canción “Imagine”, Joh Lennon, 1971

[5] https://www.eleconomista.es/motor/noticias/13973193/06/26/renault-amplia-su-salto-a-la-industria-militar-fabricara-1000-drones-al-mes-junto-a-thales-en-francia.html

 

[6] https://es.bladi.net/guardia-civil-abre-filas-marroquies-latinoamericanos-nuevos-cadetes,114174.html

 

[7] Queremos glorificar la guerra-única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere, y el desprecio por la mujer” Manifiesto Futurista, Marinetti, publicado en Le Figaro, el 20 de febrero de 1909

 

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