Los tres maestros (1ª parte Roberto Casasso)

Publicado el 1 de septiembre de 2026, 9:40

Por Carlos Pérez, lector de VyR

Mito y logos constituyen dos lenguajes cognitivos complementarios, cuya relación dialéctica permite tanto explicar cómo vivenciar, enseñar y comprender la realidad, desde la narración simbólica hasta la argumentación racional y sistemática.

Mito (mythos): relato narrativo simbólico, tradicional, no regido por evidencia empírica; permite comprender los orígenes del mundo, la moral, las pasiones humanas y la sociedad a través de la narración y la imaginación. Su conocimiento es intuitivo, emocional, colectivo.  Ejem clásicos: cosmogonías homéricas, relatos teogónicos y heroicos.

Logos: principio racional y discursivo; método filosófico que busca fundamentos lógicos, sistemáticos y verificables. Representa el conocimiento analítico, crítico y proposicional, como se evidencia en la filosofía presocrática o en la ciencia.

Para el erudito escritor y editor italiano Roberto Calasso, el mito y su sustancia poseen una autonomía radical que antecede y trasciende a la sociedad.

Mientras que la sociología clásica (como la de Émile Durkheim o Bronisław Malinowski) reduce el mito a una mera herramienta funcional para mantener el orden social, Calasso argumenta lo contrario. Para él, el mito es una forma de conocimiento primordial, un tejido metafísico anterior a las instituciones humanas que la sociedad no inventa, sino que recibe.

La autonomía del mito según Calasso

  • Anterioridad ontológica: El mito no nace de la organización social; la sociedad se organiza alrededor del trauma y el misterio revelados por el mito.
  • El reino de lo divino: En obras como la literatura y los dioses, explica que el mito pertenece a una corriente vertical y divina que cruza la historia humana. -Como la verticalidad de Kairós frente a la horizontalidad de Cronos-.
  • Un tejido del mundo: El mito es un conocimiento analógico más cercano a la materia misma de la realidad que el discurso racional o social (logos).
  • Permanencia metamórfica: Las sociedades y sus estructuras políticas colapsan, pero las figuras míticas sobreviven transformándose continuamente.

El quiebre entre la sociedad moderna y el mito

Calasso dedica gran parte de su obra a analizar qué ocurre cuando la sociedad moderna intenta independizarse del mito. En libros fundamentales editados por Editorial Anagrama como Las bodas  de Cadmo y Harmonía o La ruina de Kasch, describe este fenómeno:

 

Dimensión La Sociedad Tradicional-Relación con el mito

Acepta el mito como la verdad fundacional y organiza sus rituales en torno a él.

La Sociedad Moderna-Relación con el mito

Intenta erradicar el mito en nombre de la razón, la utilidad y el mercado.

 

 La Sociedad Tradicional-El Sacrificio

Reconoce una deuda con lo invisible mediante el rito sacrificial.

 

La Sociedad Moderna-El Sacrificio

Rechaza el sacrificio, convirtiendo la violencia en algo puramente social y destructivo.

 

Refugio del  mito

El mito está integrado en el día a día de la comunidad.

Expulsados de la sociedad, los mitos se refugian en la literatura absoluta.

 

Los dioses convertidos en enfermedades

Calasso rescata una célebre frase de Carl Jung: "Los que eran dioses se han convertido en enfermedades". Al afirmar que el reino del mito traspasa a la sociedad, Calasso advierte que, si una civilización pretende negar la sustancia mítica, esta no desaparece. En su lugar, regresa de forma patológica, invisible o violenta a través de las obsesiones, las ideologías políticas totalitarias o los trastornos de la conciencia moderna. El mito, por lo tanto, es una fuerza exterior e ingobernable para el orden social.

Para Calasso, la sociedad contemporánea ha perfeccionado la ilusión de ser puramente secular, tecnológica y libre. Sin embargo, demuestra que el reino del mito sigue operando con la misma ferocidad.

Las redes sociales y la literatura absoluta representan las dos caras de una misma moneda: la primera es la captura de la masa por un Dioniso digitalizado; la segunda es el último santuario donde el individuo puede dialogar de forma segura con los dioses.

  1. Las redes sociales y el entorno digital: El Dioniso de silicio

La sociedad actual cree que internet es el triunfo definitivo de la razón técnica. Calasso argumenta exactamente lo contrario: la red es el espacio más dionisíaco jamás creado por el ser humano, una gigantesca mente colmena donde la individualidad se disuelve en favor del flujo constante.

  • La disolución del Yo en el flujo de datos: Entrar en las redes sociales exige entregar la identidad real a cambio de un avatar. El usuario se sumerge en una corriente infinita de estímulos (imágenes, textos, videos) que Calasso asimila al fluido vital dionisíaco. El individuo ya no piensa por sí mismo; es pensado por el flujo.
  • El linchamiento digital como desmembramiento (Sparagmos): En el mito griego, las ménades poseídas por Dioniso despedazaban vivas a sus víctimas con las manos (como le ocurrió al rey Penteo). Calasso ve en las "cancelaciones", los linchamientos virtuales y el acoso en masa de las redes sociales la transposición exacta de este ritual salvaje. La masa digital no busca debatir; busca despedazar simbólicamente al hereje para consolidar su propia comunión comunitaria.
  • La pérdida de los cuerpos: El éxtasis dionisíaco original requería el contacto físico en el monte. El Dioniso de las redes sociales opera en una abstracción incorpórea. Al vaciar el rito de materia y sustituirlo por algoritmos, la sociedad genera una ansiedad y una neurosis colectivas nunca antes vistas, pues la necesidad psíquica del mito se procesa a través de una pantalla fría.
  1. La literatura absoluta: El último templo de lo invisible

Si la sociedad de la información es el lugar donde el mito nos posee y nos destruye como masa, la literatura absoluta —un concepto que Calasso rastrea desde el romanticismo alemán hasta autores como Kafka, Baudelaire, Borges o Nabokov— es el único espacio de resistencia.

  • Un espacio fuera del mercado: Para Calasso, la literatura de consumo busca entretener o educar bajo la lógica de la utilidad social. La literatura absoluta, en cambio, no sirve para nada útil. Es una experiencia pura y vertical, un ritual de conocimiento donde el escritor y el lector aceptan que existen misterios que la ciencia y la política no pueden resolver.
  • El libro como el nuevo altar: Dado que los templos antiguos ya no albergan el poder del mito y los sacrificios públicos han sido prohibidos, el libro impreso se convierte en el contenedor de la sustancia mítica. Al abrir un libro de literatura absoluta, el lector entra en un espacio sagrado y delimitado.
  • El diálogo seguro con el dios: La gran ventaja de la literatura es que permite experimentar la fuerza de Dioniso o el rapto de las Ninfas sin necesidad de destruir la sociedad ni volverse loco. El texto literario actúa como un filtro o un espejo protector. Nos permite asomarnos al abismo del mito, contemplar su violencia y su belleza, y regresar al orden social transformados, pero intactos.

La encrucijada del hombre moderno

La obra de Roberto Calasso concluye con una advertencia simétrica. Por un lado, la masa digital de las redes sociales demuestra que el mito siempre encuentra una vía de escape, cobrándose su tributo en forma de fanatismo, tribalismo e intolerancia colectiva bajo el disfraz de la modernidad (posmodernidad). Por el otro, nos queda la opción de la lucidez individual: acudir a la literatura y al arte no como pasatiempos burgueses, sino como los últimos ritos verdaderos que le quedan a la humanidad para pactar con las fuerzas invisibles que nos anteceden y nos trascienden.

El concepto da nombre a una era caracterizada por la inconsistencia, la falta de certezas sólidas y la pérdida de suelo firme bajo los pies. Es "innombrable" porque la sociedad moderna y actual posmoderna carece de un lenguaje o mitología común para definir el vacío espiritual y la deriva existencial en la que está sumergida. Que, aunque la ausencia de consenso no implica ignorancia del vacío, sin su redefinición como fenómeno compartido subjetivamente.

El perfil del 'Homo Saecularis'

Describe al habitante de este siglo bajo el concepto de Homo saecularis, una criatura con rasgos psicológicos muy específicos:

  • Religión sin divinidad: El hombre actual rechaza lo invisible. Practica una fe moralista basada puramente en el altruismo, el humanismo ingenuo y la buena voluntad.
  • Procedimientos en vez de convicciones: Ya no nos guían los grandes preceptos espirituales ni las verdades eternas; nos guían los reglamentos, los protocolos burocráticos y la eficiencia.
  • Autodeificación de la sociedad: La sociedad ya no adora a Dios, al cosmos ni a la naturaleza. La sociedad contemporánea solo se adora a sí misma y confía exclusivamente en sus propias capacidades técnicas.

La era de la inconsistencia y los falsos sabios

Calasso traza el origen de nuestra mente digitalizada hasta dos célebres personajes literarios de  Gustave Flaubert: Bouvard y Pécuchet. Estos dos bobos que leían folletos y creían saberlo todo son, para el autor, el germen directo del internauta actual. En la actualidad innombrable:

  • Saturación sin peso: Estamos sumergidos en un mar infinito de información virtual. Sin embargo, se trata de una información vacía, carente de mediación intelectual y de peso metafísico.
  • Inconsistencia mental: Creemos que estamos hiperconectados y que lo controlamos todo, pero en realidad experimentamos una profunda fragilidad cognitiva debido a que nuestras verdades cambian al ritmo de un clic.

El choque definitivo: Turistas contra Terroristas

El punto culminante de la tesis de Calasso es que esta sociedad tan avanzada, que cree haber dejado atrás el misterio del sacrificio y la violencia ritual, sufre el acoso de una paradoja brutal. El autor divide el mundo actual en dos figuras opuestas:

La Figura del Turista 

Representa la máxima evolución de la sociedad secular. Su meta es el consumo pasivo de experiencias, flotando por el mundo sin comprometerse con nada absoluto.

Ve el mundo moderno como un gigantesco parque temático diseñado para el ocio, el libre mercado y el confort tecnológico.

Rechaza la idea del sacrificio cruento y lo  considera una barbarie del pasado.

La Figura del Terrorista Islámico

Representa el retorno violento y patológico del instinto religioso contra el vacío de la civilización secular moderna

Ve la infraestructura y los espacios del mundo moderno como el altar perfecto donde ejecutar sus matanzas aleatorias.

Utiliza internet para organizarse y consumar asesinatos masivos concebidos como un sacrificio ritual, buscando la vida eterna por  encima de la terrenal.

 

La advertencia de la era innombrable

El diagnóstico de Calasso es demoledor: el enemigo del terrorista no es un ejército o un gobierno, sino el cuerpo entero de la sociedad secularizada. El extremista ataca a cualquiera (las víctimas pueden ser personas corrientes en un café, un concierto o una calle) porque lo que odia es el estilo de vida inconsistente y plano del mundo moderno.

Al despojar a la vida de su dimensión sagrada y mítica, la modernidad se ha quedado desarmada psíquicamente. La actualidad innombrable es el recordatorio de que una cultura que reduce la existencia a transacciones económicas, datos digitales y turismo vacacional se vuelve incapaz de defenderse de las fuerzas oscuras del absoluto que regresan del subconsciente colectivo.

Para Roberto Calasso, el totalitarismo del siglo XX no es un invento político moderno, sino el regreso violento y patológico de Dioniso en una sociedad que pretendía haberlo erradicado.

En obras fundamentales de la Editorial Anagrama como La ruina de Kasch y Las bodas de Cadmo y Harmonía, Calasso analiza cómo la Ilustración, el cientificismo y la sociedad de mercado intentaron construir un mundo puramente racional. Al expulsar los mitos y declarar muertos a los dioses, la modernidad creyó haberse librado de la irracionalidad. Sin embargo, el reino del mito es indestructible: si se le cierra la puerta del templo, derriba los muros del Estado.

La metamorfosis del éxtasis dionisíaco en masa política

Cuando la sociedad secular prohibió los antiguos rituales, las necesidades psíquicas asociadas a Dioniso quedaron huérfanas pero intactas. Calasso describe cómo el totalitarismo absorbió y pervirtió estas dinámicas divinas:

  • De la procesión sagrada al desfile militar: Las grandes marchas del fascismo, el nazismo y el estalinismo reproducen con exactitud las antiguas procesiones dionisíacas. La masa busca el mismo objetivo que las ménades en el monte: perder la individualidad.
  • La disolución del Yo en el Estado: Dioniso anula la identidad civil. En el totalitarismo moderno, el ciudadano entrega felizmente su "yo" a una abstracción superior (el Partido, la Raza, la Revolución), experimentando el éxtasis dionisíaco de dejar de ser un individuo aislado.
  • El líder como encarnación mítica: El dictador totalitario no opera bajo la lógica de un administrador político. Es un chamán moderno, una figura que la masa percibe con el mismo terror fascinante (tremendum et fascinans) con el que los tebanos miraban a Dioniso.

El sacrificio automatizado y la máquina de matar

El punto más oscuro de la tesis de Calasso radica en el concepto del sacrificio. En las culturas antiguas, el sacrificio ritual era una forma regulada de saldar una deuda con las fuerzas invisibles del cosmos.

ElementoPropósito

El Sacrificio Ritual Antiguo: 

Reconocer el excedente de violencia del mundo y apaciguar a los dioses.

Un acto sagrado, delimitado en el tiempo y el espacio del templo.

El Exterminio Totalitario Moderno

Purificar la sociedad de manera matemática para alcanzar una utopía racional.

Una operación burocrática, industrial, continua e invisible (los campos de concentración).

Resultado

La violencia se detiene  temporalmente mediante la  entrega de la ofrenda.

La violencia se vuelve ilimitada porque no  reconoce su propia naturaleza mítica.

 

Al rechazar el mito de Dioniso, la sociedad moderna olvidó que la violencia sagrada exige un tributo.  Al creerse enteramente racional, transformó el sacrificio en una administración industrial de la muerte. Los campos de exterminio del siglo XX son, para Calasso, el altar donde la razón moderna sacrifica millones de vidas a sus nuevos ídolos: la Eficiencia, el Progreso Histórico y la Pureza Biológica.

La lección de Calasso: El mito siempre gana

El intento de la sociedad contemporánea de manejarse únicamente mediante contratos, leyes y dinámicas de mercado es una ilusión ingenua. El ser humano sigue teniendo sed de absoluto, de éxtasis y de comunión destructiva. Si la cultura no ofrece canales simbólicos, artísticos o espirituales para tramitar la fuerza de Dioniso, el dios volverá a reclamar su reino despertando los peores fanatismos colectivos.

La sociedad moderna no se puede salvar de forma colectiva o política, ya que las masas prefieren sumergirse en la corriente dionisíaca de las redes sociales o en el turismo existencial. Por lo tanto, la alternativa para escapar de la actualidad innombrable es una vía estrictamente individual, una ascesis mental basada en el rescate de la atención, el rito privado y el diálogo con lo invisible.

Frente a la inconsistencia del mundo digital, propone una contracultura silenciosa fundamentada en tres pilares esenciales:

  1. El Rigor de la Atención y el Pensamiento de la India

En libros magistrales como Ka y El ardor, Calasso acude al pensamiento de la India védica para rescatar la herramienta humana más valiosa y amenazada: la atención.

  • La atención como resistencia: El mundo digital vive de fragmentar nuestra mente mediante notificaciones y estímulos constantes. Escapar significa entrenar la atención sostenida, pues donde está tu atención, está tu conciencia.
  • El conocimiento analógico: Frente a la lógica binaria del algoritmo (sí/no, correcto/incorrecto), propone recuperar el pensamiento analógico de los antiguos mitos. Esto implica ver la realidad a través de correspondencias, metáforas, símbolos y paradojas.
  • El sacrificio mental: Para los antiguos sabios de la India, el verdadero sacrificio no consistía en matar animales, sino en un acto mental: ofrecer los propios pensamientos, deseos y distracciones a una conciencia superior (evoca a cuando Jesús asustado por lo que le podría suceder al día siguiente de la oración en el monte donde entrega su voluntad a la del Padre, con hágase tu voluntad y no la mía). La meditación y la concentración profunda son formas modernas de realizar este rito.
  1. El Rito Privado frente a la Gestión Racional

La sociedad secular ha sustituido el rito por el procedimiento burocrático (protocolos, leyes, contratos). La alternativa de Calasso consiste en reintroducir la dimensión de lo sagrado en el día a día a través de acciones conscientes.

  • Dar peso a los gestos cotidianos: Un rito no requiere un templo público. Consiste en dotar a un acto diario (escribir a mano, contemplar el amanecer, beber una taza de café, regar las plantas) de una atención absoluta, convirtiéndolo en un nexo con lo misterioso.
  • El reconocimiento del límite: El hombre moderno cree que todo es utilizable, medible, comercializable (todo tiene un precio) e ilimitado, valga lo redundante y paradójico. El rito privado exige detenerse y reconocer que existen realidades invisibles —la muerte, el azar, la belleza, la inspiración— que no podemos poseer ni controlar, ante las cuales solo cabe una actitud de asombro y respeto.
  1. La Estética de la Contemplación y la Lectura Absoluta

El último refugio de los dioses en la era moderna no son las iglesias-catedrales, sino las obras de arte que desafían la utilidad del mercado.

  • La pintura como quietud: En su ensayo El rosa Tiépolo, argumenta que contemplar pintura —especialmente aquella que no busca dar un mensaje moral o político, sino que es puro misterio visual— detiene el tiempo histórico y nos conecta con la materia eterna del mito.
  • La lectura solitaria como rito iniciático: Leer literatura absoluta es el acto de resistencia definitivo. Al cerrar las pantallas y abrir un libro difícil, profundo y denso (como los textos de Kafka, las escrituras védicas o la poesía pura), el lector se aísla de la masa y entra en una habitación donde el tiempo es vertical. El libro se convierte en el amuleto físico que nos protege de la disolución digital. (aunque aquí podríamos añadir nosotros que una lectura compartida grupal también es válida)

En conclusión: El exilio lúcido

La alternativa de Calasso para escapar de la "actualidad innombrable" es una suerte de exilio interior. No se trata de huir a una montaña a vivir como un ermitaño, sino de habitar la sociedad contemporánea con una lúcida distancia. Es ser capaces de usar la tecnología sin entregarle el alma, manteniendo un espacio mental secreto e inaccesible para los algoritmos, donde todavía se guarde memoria de los dioses, de las ninfas y del origen mítico del mundo.

~Fin primera parte~

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