Por Equipo de Redacción
-“El español “medio” tiene una fortuna de 269.000 euros, y la bolsa y la vivienda catapultaron la riqueza de los ciudadanos un 31%”[1]. En este promedio mentiroso a que se dedica la estadística, resulta que somos tan gilipollas que somos ricos y no lo sabemos. La generación de nuestros padres legaron con su espartana forma de vida y su estajanovista forma de trabajar una riqueza material que hemos disfrutado. El relevo generacional y las muertes de nuestros progenitores han hecho que pasen a nuestras manos una ingente cantidad de “plusvalías” (canallescamente llamada así para avergonzarnos de su heredad) en forma de inmuebles y “subvenciones a fondo perdido” que son las que siempre ha ofrecido la familia y el amor, en forma de manutención y alojamiento, sufragar estudios y viajes, y cuidado de nietos. Esto se ha acabado. Las nuevas generaciones ya no tendrán el colchón de seguridad paternal, y la doble o triple o cuádruple tributación por propiedades heredadas seguirá engordando las arcas del Estado para sufragar el rearme europeo y español. Y el cuarto poder de la prensa seguirá jugando a atontecer a la plebe en que nunca los esclavos fueron tan felices, y que el objetivo de la vida humana es disfrutar de las comodidades de las macrogranjas en que se han convertido las ciudades que aglutinan al 85% de la población
-Pedro Sánchez ha anunciado, ante el supuesto negacionismo del cambio climático por parte de la derecha, que debe hacerse un esfuerzo en la educación para conocer cómo actuar contra los incendios. Es decir, seguir adoctrinando en obedecer ciegamente los mandatos de las autoridades, a pesar de que su sacrosanta tecnofilia no sirva para mucho, como ha demostrado la tragedia de Almería, con 12 muertos por “desinformación”. También podría haber insistido en implantar otro tipo de conocimientos, como recuperar la economía y cultura del comunal, de autogobierno y explotación ganadera sobre los bosques que tan bien evitan el riesgo de ignición de la masa forestal, o de construcción de una casa, cazar tu comida, etc. Pero el presidente del gobierno, como todos los altos cargos de la partitocracia, cree firmemente que el pueblo es chusma y que solo se le puede decir qué hacer, porque no puede pensar por sí solo, y mucho menos actuar con inteligencia.
Hay que mantener al pueblo como populacho, impidiendo por todos los medios que sea libre y soberano y vender la zanahoria del burro del placer y hedonismo como forma imposible de llenar el vacío existencial generado.
-Y los medios de desinformación bombardeando dimes y diretes. Con el mundial, por ejemplo, ya acabado y que da para mucho en reflexionar y disentir de la narrativa establecida e impuesta. Como botón de muestra, las grandilocuentes declaraciones del presidente de la Fifa Gianni Infantino, que aunque al final, en clave revointegral nos las refanflindan, las anotamos más abajo. [2]
- ¡Lo que le faltaba a Pedro Sánchez! Resulta que “la Roja” gana el Mundial de fútbol y la sociedad exalta todo su patriotismo. PP-Vox se frotan las manos como moscones al observar cómo ondean las rojigualdas en los balcones y con qué orgullo se entona el “Yo soy español” en las calles. La gente mira el fútbol y, como el que no quiere la cosa, se acaban identificando con un ente jurídico que le sustrae dos de cada tres euros que gana y le obliga a obedecer leyes injustas. “Yo soy tontorrón, tontorrón, tontorrón…!
- Este mismo Mundial nos hace reflexionar sobre la acusada tendencia al criticismo que tiene la sociedad posmoderna, un invento perverso de la Escuela de Fráncfort de Adorno, Marcuse, Horkheimer y compañía. ¡Tú no hagas nada, pero critícalo todo! Todo lo que hacen los demás está mal hecho y, mientras refunfuñas, te enfureces y te indignas, las instituciones y las grandes marcas lo seguirán haciendo todo en tu nombre. Estaría bien que todos estos iluminados que se han dedicado a insultar y a denigrar al seleccionador Luis de la Fuente y al futbolista Ferran Torres, héroes de tan patriótica gesta, pidieran disculpas públicamente, tanto si son periodistas como si presumen de ser “creadores de contenido”; también los cientos de miles de comentaristas de los foros de Internet. Que se disculpen, que admitan que hablan sin tener ni p. idea, esos que esconden su mediocridad y pasividad despreciando a los demás, a todos aquellos que son mejores porque se ponen manos a la obra, cosa que los hipercríticos no hacen. ¿Dónde están los que hacían chistes sobre la mala puntería del delantero valenciano o los que llamaban “Mortadelo” al entrenador solo por ser calvo y llevar gafas? ¿Dónde están todos esos listillos, agoreros, vampiros parásitos? Están celebrando estúpidamente un éxito que no es suyo al tiempo que le dicen a sus pobres allegados: “¡Ves, ya te lo decía yo que íbamos a ganar!”.
- Cierto ateo, de cierta asociación de ateos, ha dicho: “Los creyentes rechazan parcialmente la inteligencia. En mi próximo libro Inteligencia limitada voluntariamente solicito la limitación del voto para ellos, entre otros impedimentos”.
Señor ateo:
- ¿No le parece liberticida, totalitario y un atentado a la libertad de conciencia recortar derechos a las personas por sus creencias religiosas?
- ¿En base a qué autoridad se siente usted legitimado para creerse moral e intelectualmente superior, desde su torre de marfil, liberal y progresista?
- ¿Se atrevería a quitarle el voto a musulmanes, budistas, judíos y sijs, o solo a los cristianos? Ya imagino la respuesta…
- En caso de que también le quiera quitar el derecho al voto a los creyentes de cualquier religión, ¿podríamos considerar “religión” a las llamadas “religiones políticas” (feminismo, cambio climático…)? ¿Acaso la ciencia o la educación obligatoria que ustedes, los ateos de su organización, tanto defienden, no son también religiones?
- ¿Quién limita más su inteligencia, el cristiano que decide hacer el bien, tratar a los demás como a hermanos, sacrificarse por un bien mayor o compartir lo que tiene, o el ciudadano que vota en las elecciones? ¿Puede haber algo más necio, estúpido, idiota, bobo, imbécil, estulte, memo, cretino, mentecato, ignorante y majadero que votar en las elecciones?
- “Cuando, en mi pueblo, después de la guerra del 14, se introdujo la electricidad, hubo un murmullo unánime por parte de los campesinos. -Es el diablo, es el diablo-, podía oírse por todas partes. Cuando por fin se instaló en las iglesias (¡había tres!), hubo consternación. -Es el Anticristo, es el fin de los tiempos-. Tengo que reconocer que esa gente simple, aislada del mundo, vio bien, es decir, vio más allá. En la época, los perjuicios del progreso técnico no eran evidentes, y esa gente tuvo mérito por alarmarse ante él por instinto. Pero ¿para qué machacar con esas banalidades?”
Emil Cioran. “Cuadernos 1957-1972”. Aportación de Miguel Pina.
Notas
[1]https://www.elmundo.es/economia/dinero-inversion/2026/06/30/6a43848e21efa0bb7f8b4576.html
[2] El presidente de la FIFA elogia la Copa Mundial de la FIFA 2026™, que ha batido todos los récords
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