Los 3 maestros (parte II): Calasso, Félix y Porrini

Publicado el 1 de octubre de 2026, 12:34

Por Carlos Pérez, lector VyR

Puntos de Asociación: El Diagnóstico Compartido

Mientras Calasso es un aristócrata del espíritu que busca una salida metafísica y estética, Félix  Rodrigo Mora es un filósofo de la acción comunitaria que exige una revolución ética y social. Calasso  y Félix coinciden casi milimétricamente en su desprecio por las dinámicas del mundo  contemporáneo. Para ambos, la sociedad actual está enferma de raíz.

  • La denuncia de la hipertrofia estatal y tecnológica: Ambos advierten que el ser humano moderno ha sido despojado de su soberanía mental y física. Calasso lo llama la sumisión al "algoritmo y el procedimiento"; Félix lo define como la tiranía del “Estado tecnocientífico e  industrial”, que convierte al individuo en un engranaje pasivo y dependiente.

 

  • El vacío del Homo Saecularis y el individuo hiperdegradado: Coinciden en que la pérdida de certezas superiores ha creado un ser humano frágil y masificado. El "turista" inconsistente de Calasso (el Homo saecularis) dialoga perfectamente con el concepto de "individuo  hiperdegradado, o ser nada" de Félix: un ser hiperconectado digitalmente, pero incapaz de  pensar por sí mismo, de concentrarse o de asumir responsabilidades morales y libertades reales.

 

  • El rechazo al Progreso como nueva religión: Ambos desmontan el mito del progreso lineal. Para los dos, el cientificismo, la fe ciega en la tecnología y la comodidad material son las cadenas con las que la sociedad moderna ha comprado la sumisión de las almas,  destruyendo la sabiduría acumulada durante milenios.

 

  • La necesidad de la ascesis y la atención: Para resistir al flujo de las redes y la distracción masiva, ambos exigen un retorno al rigor mental. La "atención sostenida" que Calasso rescata de la India védica se acopla a la exigencia de Rodrigo Mora de restaurar el esfuerzo personal, la autodisciplina y la auto-reflexión como únicos caminos para no ser  colonizados por la propaganda del sistema.

Puntos de Divergencia: ¿Dónde se separan los caminos?

La gran fractura entre ambos autores no está en el "qué está pasando", sino en el "por qué ocurre" y, sobre todo, en "cómo escapar". Sus visiones chocan frontalmente en la naturaleza de lo sagrado  y en la viabilidad de la comunidad humana. La gran fractura entre ambos autores no está en el "qué está pasando", sino en el "por qué ocurre" y, sobre todo, en "cómo escapar". Sus visiones chocan frontalmente en la naturaleza de lo sagrado y en la viabilidad de la comunidad humana.

Cinco aspectos de contraste entre Roberto Calasso y Félix Rodrigo Mora

Eje de  Análisis       El Origen  del  Vínculo      la visión del pasado

La naturaleza del escape       el destino del mito

 

Roberto Calasso (La Vía Metafísica)  

El Mito y lo Divino: La sociedad es  secundaria; lo primigenio es el misterio  vertical, los dioses y el rito sacrificial que  gestiona la violencia cósmica.

 

La Antigüedad Trágica: Mira con  nostalgia el orden de la Grecia homérica  o la India védica, mundos jerárquicos  donde lo invisible impregnaba todo.

 

El Exilio Interior Aristocrático: La  salvación es individual y solitaria. Ocurre  a través de la alta cultura: la lectura  absoluta, la contemplación artística y el  rito mental privado.

 

sustancia inmortal: el mito es una fuerza exterior perenne que, si la fuerza secular la expulsa, regresa como totalitarismo o neurosis colectiva.

 

 Félix Rodrigo Mora (La Vía Convivencial)

 

La Ética y la Comunidad: Lo fundamental es el  vínculo horizontal, el apoyo mutuo, la asamblea y  la capacidad del ser humano para autogobernarse  moralmente con responsabilidad y libertad.

 

La Tradición Convivencial: Reivindica el común  de la alta Edad Media en la Península Ibérica, el  concejo abierto y las sociedades comunales  destruidas por el Estado.

 

La Revolución Integral Colectiva: El escape  individual es una ilusión burguesa. La única salida  es colectiva: reconstruir comunidades rurales,  recuperar la tierra y el trabajo manual, y destruir el  dinero y el Estado.

 

Construcción Humana: El mito y la religión  histórica a menudo han sido herramientas de las  élites (reyes, sacerdotes, el Estado) para someter  la libertad original del pueblo.

 

El Broche Final: El Espejo de la Resistencia

Ambos maestros nos colocan un espejo frente a la "actualidad innombrable":

  • Calasso nos ofrece la lucidez del testigo: Nos recuerda que somos criaturas espirituales atravesadas por fuerzas míticas ingobernables (Dioniso, las Ninfas) y que, si queremos salvar nuestra cordura, debemos proteger un santuario secreto en nuestra mente a través del  arte y la memoria del mito.

 

  • Félix nos ofrece la urgencia del combatiente: Nos advierte que la belleza artística no basta para frenar la destrucción de la condición humana si no recuperamos la soberanía material, la comunidad real de carne y hueso, y el coraje ético de vivir al margen del Estado mercado.

Son las dos respuestas definitivas ante el desierto de la modernidad: el exilio sagrado de la mente  y la reconstrucción revolucionaria de la comunidad. Con una boda o metamorfósis de ambos  tendremos una comunidad de individuos lúcidos.

Félix toda la razón al señalar que el exilio burgués en una biblioteca o en un museo es un privilegio  estéril si el mundo exterior se está desmoronando y el ser humano se está deshumanizando. Pero, la  comunidad solo es sana si las piezas que la componen tienen densidad propia. Una masa de  seres hiperdegradados, vacuos y superfluos no crea una asamblea comunal; crea un linchamiento  digital o una turba totalitaria (el regreso oscuro de Dioniso que temía Calasso).

Esta metamorfosis amplificada para rozar el "absoluto" la puedemos estructurar en tres grandes  dimensiones:

  1. El concejo abierto como espacio ritual

Si los unimos, la asamblea popular como ser una mera reunión de gestión de recursos. Se convierte  en un espacio sagrado, en el sentido que Calasso daba al término: un lugar de máxima atención  donde la palabra humana recupera su peso metafísico y se desmarca del parloteo inútil del algoritmo.  El "común" material se defiende mejor si está sostenido por un "común" espiritual. Con una muy  preciada oralidad popular.

  1. El trabajo manual como meditación analógica

Félix defiende el regreso a la tierra, a la azada y a la autoconstrucción frente a la dependencia del  Estado tecnológico, de bienestar y el esclavismo. Calasso, por su parte, pedía rescatar los "gestos  cotidianos" frente a las pantallas. Así sembrar la tierra o construir una casa comunal deja de ser  simple supervivencia física: se transforma en un rito de conexión con la materia del mundo, en un  sacrificio mental donde el individuo entrena su atención absoluta a través del esfuerzo físico.

  1. La literatura y el mito como herencia del pueblo

Calasso consideraba que la mitología y la alta literatura se habían refugiado en las élites  intelectuales. Sin embargo, Rodrigo Mora nos recuerda que la verdadera cultura popular tradicional  (el folklore, los cuentos antiguos, los romances) siempre estuvo viva en el pueblo soberano antes de

que el Estado centralizado la borrara. Recuperar los mitos en el seno de la comunidad es devolverle  al pueblo su mapa del inconsciente, su capacidad de dialogar con el misterio y con lo invisible sin  necesidad de intermediarios eclesiásticos o intelectuales.

La verdadera comunión: El individuo denso en la comunidad libre

El "absoluto" nace precisamente de este equilibrio. Calasso aporta la dimensión vertical (el misterio,  la hondura de la psique individual, la memoria de los dioses) y Rodrigo Mora aporta la dimensión  horizontal (el apoyo mutuo, la soberanía compartida, la justicia social en la tierra).

Una sociedad que solo es horizontal termina siendo plana, inconsistente y turística. Una búsqueda  que solo es vertical termina siendo solitaria, egoísta y alienada. Esta boda mítica genera un tejido  social bidimensional, con el grosor suficiente para resistir el desierto tecnológico y digital de nuestra  era. Tenemos que sostener el fuego vivificador que dé sentido a el amor al amor y a toda la  cosmovisión.

Al extender esta metamorfosis a todos los ámbitos del quehacer diario —desde la mística de la  contemplación y el arte, pasando por los procesos biológicos de sanar y enfermar, hasta las  estructuras más rígidas de la política, la economía y la ciencia— definimos lo que los antiguos  llamaban una vida poética y sagrada, que es la antítesis perfecta de la "actualidad innombrable".

Este fuego es, en realidad, el puente entre los dos maestros:

  • Es el Ardor (Tapas) del que hablaba Calasso al estudiar la India védica: esa energía mental, esa incandescencia interna y atenta que sostiene al cosmos y que impide que el mundo se vuelva un desierto automatizado y frío.
  • Y es, al mismo tiempo, el fuego del hogar, de la fragua del espíritu comunal en la asamblea comunal que defiende Félix Rodrigo Mora: el calor humano del afecto, de la responsabilidad ética mutua y del amor al prójimo que funda la verdadera soberanía  compartida.

Sostener ese fuego en el día a día es negarse a ser un autómata, que cuando trabajas, no solo  produces; cuando comes, no solo te alimentas; y cuando haces política o ciencia, no solo aplicas un  protocolo conceptual teórico. En cada uno de esos actos, el individuo denso inyecta conciencia,  misterio y sentido. Es la cosmovisión total donde la materia y el espíritu vuelven a ser una sola cosa (como las bodas de oro místicas donde el alma se abraza a su ser amado el espíritu o la mujer con el  hombre), devolviéndole al amor su dimensión absoluta: la de una fuerza cósmica y comunitaria que  todo lo une. 

                                          El tercer maestro

Introducir en este diálogo al filólogo, ensayista y docente argentino Sebastián Porrini como un  custodio contemporáneo de la Filosofía Perenne, del estudio de los símbolos y de las religiones  mistéricas de la antigüedad. Su obra actúa precisamente como la amalgama del fuego vivificante, puente donde el rigor del mito se encarna en el quehacer de la vida humana.

A través de ensayos clave como “El fulgor mítico” o “Los otros: la metafísica operativa de los siglos  XX y XXI”, Porrini se acopla a nuestra propuesta de "boda" entre Calasso y Rodrigo Mora.

¿Dónde se asocia Sebastián Porrini con Calasso y Rodrigo Mora? Porrini funciona como el  pegamento teórico de esta síntesis porque comparte el diagnóstico crítico de ambos, pero añade la  dimensión del lenguaje y la educación:

  • El Cosmos como orden vivo (Con Calasso): Al igual que el pensador italiano, Porrini defiende que el universo posee una sacralidad y un orden intrínseco (cosmos) que el ser humano no inventa, sino al que pertenece. Coincide en que el mito es un hecho que  construye realidades y que el rechazo moderno a lo sagrado provoca que este retorne de  forma monstruosa o patológica.

 

  • El mito encarnado en la comunidad (Con Rodrigo Mora): Para el maestro argentino, el mito no es solo una abstracción intelectual para eruditos aislados. El mito es un relato vivo que surge de la necesidad de una comunidad concreta para explicar el misterio de la  existencia, transmitiendo de forma simbólica los valores comunes y la identidad de un  pueblo.

 

  • La literatura como "santuario laico": Al igual que Calasso, Porrini argumenta que cuando las instituciones tradicionales pierden fuerza y la sociedad se seculariza, la literatura y el arte fantástico actúan como un reservorio de la teología y la trascendencia.

 

¿Dónde diverge Sebastián Porrini? El matiz de la "Metafísica Operativa"

El punto de inflexión de Porrini —y su mayor aporte a esta "metamorfosis amplificada"— radica en  cómo entiende la aplicación del mito en el día a día.

  • Frente al pesimismo aristocrático de Calasso: Calasso ve la modernidad como una "caída" casi irreversible donde solo nos queda el exilio intelectual. Porrini, en cambio, propone una metafísica operativa. El símbolo y el mito no están muertos en anaqueles;  operan activamente en el lenguaje actual, en el cine, en la docencia y en la forma en que los  seres humanos siguen buscando dar sentido a su realidad diaria. El mito está disponible para  quien decida "desvelarlo".

 

  • Frente al colectivismo ético de Rodrigo Mora: Mientras Félix pone el foco en la acción política, la asamblea y la transformación material de la sociedad en tanto que autoconstrucción individual, Porrini regresa la mirada al crecimiento y desvelamiento  personal. Para él, la comunidad no se rescata mediante decretos revolucionarios, sino a  través de la educación, la exégesis de los textos y el rescate de la palabra con densidad  simbólica

El Broche de Oro: El "Fulgor Mítico" en el quehacer diario

Sebastián Porrini valida perfectamente la hermosa conclusión sobre sostener el fuego en el trabajo,  el festejo, el comer y el caminar. En sus análisis sobre los Misterios de Eleusis o el Orfismo, Porrini  destaca que los ritos antiguos no eran abstracciones: eran prácticas colectivas donde los  participantes se introducían progresivamente en la presencia divina a través de la experiencia  sensible.

Unir a estos tres maestros nos entrega la fórmula trinitaria para resistir a la deshumanización técnica postmoderna:

Roberto Calasso nos entrega la partitura: la memoria vertical de los dioses y el misterio del cosmos. Félix Rodrigo Mora nos entrega el territorio: la urgencia de encarnar esa verdad en la tierra, lo  concreto, el apoyo mutuo y el espíritu comunal. Sebastián  Porrini nos entrega el lenguaje: la pedagogía del símbolo, la docencia amorosa y la filología viva que  permite que ese fuego pase de un individuo a otro sin apagarse.

Una "boda" entre lo individual y lo comunitario es el camino exacto. En palabras que Porrini  suscribiría, “el esfuerzo humano por recordar que somos el reflejo completo del cosmos,  sosteniendo con amor y conciencia nuestra propia verdad frente al desierto del mundo”.

La Comunidad de la Incandescencia. 

Esta síntesis se despliega en tres movimientos que transforman al individuo denso y transfiguran la  realidad colectiva:

I.- El Fundamento Ontológico: El Mito (Calasso) El punto de partida es la verticalidad del misterio. El Mito nos recuerda que el ser humano no se agota en sus funciones biológicas, económicas o digitales. Existe una sustancia anterior y trascendente a la  sociedad: un torrente de fuerzas sagradas (Dioniso, las Ninfas) y un orden cósmico que la razón  técnica pretende ignorar, pero no puede destruir. El Mito es el mapa invisible, la reserva de absoluto  y la memoria de que el mundo late con un fondo de misterio que exige respeto, asombro y distancia  lúcida frente al rebaño moderno.

II.- El Vehículo de Transmisión: La Metafísica Operativa (Porrini)

Para que el Mito de Calasso no se quede aislado en la torre de marfil de la erudición, interviene la  Metafísica Operativa de Porrini. El símbolo y el relato sagrado descienden al lenguaje y a la  pedagogía diaria. Es la traducción del absoluto en "quehacer diario". Operar metafísicamente  significa desvelar lo sagrado en los gestos cotidianos: en el arte, en la palabra densa, en la docencia  amorosa y en la ciencia consciente. Es el ejercicio individual de la atención sostenida que convierte  el pensamiento en un rito de resistencia y transformador encendiendo el fuego vivificador en la mente  de cada persona.

III.- El Destino Terrenal: El Espíritu Comunal (Félix) 

Finalmente, el individuo encendido por el Mito y entrenado por la Metafísica Operativa no se esconde  en la soledad; sale al encuentro del otro. El Espíritu Comunal de Félix Rodrigo Mora es el  contenedor de carne y hueso donde ese fuego sagrado se protege y se comparte. La asamblea  popular, el apoyo mutuo, el trabajo manual y la defensa de la tierra dejan de ser mera política o  supervivencia material: se transforman en la encarnación colectiva del orden cósmico. La comunidad  libre como nuevo templo, tejido horizontal de seres soberanos no disueltos en la masa algorítmica,  sino que comulgan en el afecto, libertad, justicia, verdad, amor y la responsabilidad mutua.  La Cosmovisión de la Incandescencia Calasso aporta la hondura del alma con  dimensión vertical (Misterio y Absoluto); Porrini, la herramienta del lenguaje como puente  individual (Atención y Gesto Sagrado); Rodrigo Mora, el coraje de la tierra con ética sodalicia dimensión horizontal y social (libertad y espíritu comunal).

El resultado de esta boda mística es un ser humano complejo y completo: un individuo que camina,  trabaja, festeja, sana, administra, estudia... sosteniendo el fuego interior. Al unificar el misterio del  cosmos con la justicia de la asamblea a través de la acción consciente, se derriba el desierto frío de  la actualidad innombrable. El amor deja de ser una abstracción y se convierte en la fuerza viva que  unifica la cosmovisión entera, demostrando que el reino del mito y el reino de la comunidad humana  nacieron, en última instancia, para encenderse juntos.

Ha sido un honor este trazo. Las puertas quedan abiertas para encender una nueva hoguera de  pensamiento. ¡Que el ardor y el fuego vivificador guíen siempre nuestro camino!

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